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LA NACION LINE | 28.10.98 | Arquitectura

Torre Blanca
En equilibrio y en calma
El proyecto de la arquitecta Tetela Castro logró un conjunto que armoniza con la naturaleza y con los individuos
 
El interior de la sala de meditación tiene una cuidadosa elección de materiales

 
Es natural que se repitan temáticas y propuestas edilicias en una publicación que está consagrada, desde hace treinta años, a la divulgación de proyectos y obras de arquitectura y urbanismo. Por eso resultará llamativo, en el caso de Torre Blanca, que se trate de un programa diferente de los que usualmente conocemos. 

La arquitecta Tetela Castro, autora del proyecto que nos ocupa, señala al respecto que "el programa de esta obra tuvo por base la instrumentación de un espacio destinado a actividades dirigidas al desarrollo físico, cultural y espiritual del ser humano". Como se advierte, son expresiones poco frecuentes en la memoria descriptiva de una obra de arquitectura. 
 
 

La Torre Blanca

    Sobre un predio por completo virgen, de 27 hectáreas, en Capilla del Señor (bordeado en uno de sus límites por el arroyo de la Cruz), se concretó en 18 meses el programa bautizado como Torre Blanca. 

La obra consta de un alojamiento para huéspedes, comedor, vestuarios, sala de meditación, un salón de usos múltiples y galpón de herramientas y servicios para la huerta orgánica. Si se tiene en cuenta que la arquitecta Castro es miembro de Homtiecos (Asociación de Estudios Geobiológicos) y del (Instituto de Ergonomía Argentina) InEA, los pasos del proceso proyectual fueron coherentes con sus principios. 

En la primera etapa, la elección de los materiales dio el carácter global al conjunto. Esa elección estuvo dirigida a materiales no contaminantes, con mínimo consumo de energías no renovables en su fabricación y condiciones de no agresividad funcional al individuo. Destaca Tetela Castro que los materiales óptimos, desde la óptica energética, son los que componen el organismo humano. 

Con esta actitud se procuró la integración de la arquitectura con la naturaleza; el uso de ferrites para colorear los revoques exteriores ayudó a incorporar las construcciones en el paisaje y los techos de chapa de color aluden a la imagen de la arquitectura de provincia. 

Se marcó en el terreno una grilla de 20 por 20 metros para trazar las líneas Hartmann (de energía electromagnética) y los cursos de agua subterráneos. 

Una vez establecida la red, y llevada a la escala de los planos, se examinó la localización de los edificios. Y en el caso de los alojamientos se buscó que no hubiera cruces geopatógenos (los formados por el encuentro de dos líneas Hartmann o una línea Hartmann y un curso de agua subterránea) en coincidencia con ninguna de las cuarenta camas.Del mismo modo, un interesante trabajo de radiestesia permitió ubicar los lugares de reposo en zonas neutras. 

La perforación para la torre de agua y mirador se instaló en un lugar donde la energía del líquido es mayor a 90.000 unidades Bovis (señala la arquitecta Castro al respecto que el agua corriente de la ciudad de Buenos Aires tiene 6500 unidades). 

Para que la implantación del conjunto tuviera posibilidades claras de crecimiento, fue necesario realizar la infraestructura de redes de alimentación, desagües y electricidad en la casi totalidad del terreno. 

Para no contaminar el medio ambiente, se eligió el cableado subterráneo para no generar campos electromagnéticos perniciosos. 
 

Sólido equipo
 
 
En Capilla del Señor, las construcciones se abastecen de energía solar

El proyecto y dirección de la obra estuvieron a cargo de la arquitecta Tetela Castro, que contó con la colaboración de los arquitectos Sebastián Linder, Hernán Salcedo, Martina Seoane, Roxana Vilardebó, Cristina Zumpano y el ingeniero Luis Maisonobe. 

El ingeniero Guido Bassler se ocupó de la radiestesia y el asesoramiento climatológico estuvo a cargo del ingeniero Aníbal Fiszbejn. 
 

Sala de meditación
 
 
Una visión geométrica de la sala de meditación

  • Se ubica sobre una plataforma sobreelevada, a partir de la excavación de un anillo perimetral 
  • El acceso se establece a través de un puente, lo que favorece un cambio en el estado de la mente antes de ingresar 
  • El centro del salón, de forma hexagonal, coincide con un cruce Hartmann de gran intensidad 
  • El trazado del piso de madera (de sándalo y palo santo) permite que, siguiendo las reglas del feng-shui, la energía se libere a todo el ambiente 
  • Las formas arquitectónicas, tomadas de la geometría sagrada, contribuyen a concretar la naturaleza particular del recinto 
  • Dos símbolos vinculan Oriente y Occidente: la cruz, formada por la estructura de la lucarna, y los dos triángulos invertidos insertos en el hexágono, que dan el equilibrio del Yin y el Yang 
  • La planta hexagonal fue elegida como el elemento unitario de un tejido infinito: el UNO 
  • La ubicación de 4 columnas en los vértices del cuadrado inscripto define una estrella irregular cuya forma implícita es el símbolo de la unión del Cielo y la Tierra. 

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