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Mediante
la marca de la corriente, ya sea de una cañería o del subsuelo,
no habíamos logrado, hasta enero de 1967, determinar la dirección
de circulación. En efecto, al atravesar perpendicularmente la línea
de atracción, baja la horqueta tanto de ida como de vuelta, en repetidos
movimientos en zigzag. Pero con la horqueta vertical sostenida en tre los
índices podemos detectar la corriente colocándonos paralelamente
a la línea marcada con el anterior método. Pero puestos así,
la horqueta es repelida cada espiración, siempre que nos coloquemos
en dirección contraria a la corriente y este simple hecho nos permite
determinar la dirección en que circula el agua.
Pero además,
esta posición de la horqueta nos permite detectar corrientes de
agua que suben, por ejemplo una cañería que lleva el agua
al depósito o la de una ducha de baño. En este caso también,
sólo es repelida la horqueta frente a la espiración si el
agua circula. Cerrada la canilla no se detecta.
INTENSIDAD DE LA CORRIENTE
Nos objetaba, hace dos años, un conocido ingeniero especializado en Geofísica, ¿cómo es posible que se perciba la corriente de agua en el subsuelo a 50 o más metros de profundidad, cuando la progresión del agua se opera lentamente por canalículos de un diámetro de 2 a 8 mm.? Esto nos movió a un control: frente a una canilla de un parque, repetimos la clásica experiencia de circundarla con la horqueta, y si es canilla terminal y está cerrada, nada se marca. Se larga el agua y de inmediato se detecta la dirección de la cañería. Regulada la canilla a 10, 30 o 50 gotas por minuto, según el diámetro de la cañería (1/3 a 1 pulgada) aún se percibe netamente. Cerrada bruscamente deja de detectarse. Reiniciado el goteo se marca en seguida. Esto demuestra la sensibilidad de la detección, puesto que esa circulación de gotas, para cañerías, significa un mínimo movimiento, prácticamente imperceptible. Esto con la horqueta horizontalmente sostenida que, movida por la fuerza positiva de la inspiración es atraída po la negativa de la corriente. Tomando la horqueta en posición vertical y en la fase de es`piración enfrentada a una cañería vertical con canilla o ducha en lo alto, la horqueta es repelida (negatica frente a negativa); y con respecto a la sensibilidad del fenómeno, al repetirlo en igual forma que en la maniobra anterior, basta un régimen de 10 a 50 gotas por minuto para que, por repulsión, de las dos fuerzas negativas se prueba también netamente, ese insignificante movimiento de agua.
INTENSIDAD DE LA CORRIENTE
Quien toma
por primera vez una horqueta y logra detectar una corriente, se sorprende
de la fuerza de esa atracción. Crece su intensidad con la mayor
circulación y empuje del agua. Cruzando un puente sobre un canal
de agua de circualión lenta, la fuerza percibida es mucho menor
que si el caudal es rápido. Produce tal sensación de fuerza,
que nuestro hijo menor, soñando con sus 19 años, decía
que si se lograra captar, con algún aparato la fuerza total de una
corriente de agua, se tendría para el futuro una gran fuente de
energía transformable para todo uso casero e industrial.
Para quienes no perciben inicialmente
esa fuerza hay un método probatorio muy eficaz: se les hace tomar
una de las ramas de la horqueta y la persona sensible toma la otra; caminan
cruzando una y diez veces la corriente y el aprendiz o el escéptico
intentan detener el movimiento de atracción de la horqueta y no
lo logran, quedando asombrados del esfuerzo vencido; y si logran observar
que son sensibles por sí solos, la sorpresa es aún mayor.
Narraremos
un episodio reciente; un Ingeniero Agrónomo, maduro en años,
Profesor de la Facultad de Cuyo, observa a uno de nuestros hijos que efectúa
una prueba. Aprende a tomar la horqueta, le vence la fuerza de contención
y queda impresionado. no creía en esto, dice, hasta hace un minuto,
¡ahora creo! ¡Imita a Santo Tomás!. Pero agrega que,
a uno de sus discípulos predilectos, le ha incriminado muchas veces
porque perdía tiempo en estas cosas. Y ese discípulo es el
Ingeniero Bocket, Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de Cuyo, el
mismo que nos entretuviera algún rato y nos enseñara la prueba
de la horqueta tomada verticalmente; lo hacía con la horqueta de
alambre y lo hemos repetido mil veces con horquetas de cualquier
planta verde de ramas elásticas.
Otra anécdota
que muestra la sorpresa de quien se descubre ser sensible: viajábamos
en 1939 por el Alto Paraguay, en un barco con propulsión a ruedas
laterales, discurría el capitán acerca de la falta de agua
potable, en el Chaco Paraguayo y se burló del intento hecho por
el Estado, de buscarla con rabdomantes. Hicimos una demostración
en cubierta con una horqueta de alambres, marcando la línea de flotación
en el barco en marcha, y ensayaron que ocurría sobre la plataforma
que cubría las ruedas propulsoras. Allí, la horqueta, sobre
el agua violentamente agitada, era fuertemente atraída. La tomó
el capitán, resultó muy sensible y exaltado gritaba: ¡Pero
qué fluido tengo! y en el paroxismo de su entusiasmo, al marcar
sobre la plataforma colocada sobre las ruedas, aseguró que dejaría
el barco para ir a buscar agua al Chaco.
FUERZAS DE ROCE
La fuerza
producida por el agua, es evidentemente resultante del roce del agua contra
el metal de la cañería o del terreno cuando se trata de las
corrientes de circulación en el subsuelo. Rara vez esa agua del
subsuelo circula en gran cantidad por quebraduras del terreno, y avanza
por filtración más o menos grande a través de canalículos.
si el agua está estancada no es detectable; esto por ejemplo, si
se curza un puente de un lago con agua inmóvil, pero si el puente
cruza un arroyo, un río o un pequeño hilo de agua de vertiente,
la horqueta es atraída fuertemente. Si esa agua circula por tuberías
de goma, de ciertos plásticos, de vidrio y aún de acero inoxidable
(18/8, en prueba reciente) no se detecta. Y tampoco lo hace el operador,
si está con calzado de goma o se ha colocado en el suelo, sobre
la corriente, una plancha del mismo material, y aún es aislado por
una lámina de plástico. Se confirma el hecho de la "fuerza
de roce" como ya vimos desde la cubierta de un barco; en 1938, comprobamos
desde la cubierta del "Conte Grande" a 11 ó 12 metros sobre el nivel
del mar, como durante la marcha se marcaba perpendicularmente la línea
de flotación; mientras cuando el barco se hallaba parado en el puerto,
no se detectaba desde los mismos sitios. Esto lo repetimos desde barcos
pequeños con igual resultado, pero fue negativo en lanchas de plástico
aún a gran velocidad, como lo comprobamos en 1966 en un viaje por
el río Paraná frente a la ciudad de Corrientes. Esa marca
de la línea de flotación, ocurre como frente a la cañería
de agua, o a la filtración cubterránea duratne el movimiento
y contraponiéndose a la fase de inspiración respiratoria.
Consideramos por lo tanto que se trata de fuerza producida por el roce,
del mismo modo y forma, se generan las fuerzas positivas al inspirar y
la negativa al espirar, que se repelen o atraen, en las pruebas con la
horqueta verticalmente enfrentando de persona a persona; a las cuales podemos
llamar detector y reactor. Sin respirar, la horqueta no oscila, respirando
sí, con oscilaciones amplias provocadas por la inspiración
y espiración sucesivas.Dividiendo separada o alternadamente entre
la pesona que lleva la horqueta (detector), y el de enfrente (reactor),
las reacciones se producen del siguiente modo:
| inspiración contra
inspiración <<
espiración contra espiración << |
la horqueta es repelida hacia afuera |
| inspiración contra
espiración <<
espiración contra inspiración << |
la horqueta es atraída hacia el medio. |
Pero siempre
como fuerzas movidas por el roce; ya sea del agua contra las cañerías
del subsuelo o del aire contra bronquios y bronquiolos. En el caso de roce
contra cañerías de plástico, vidrio, caucho o acero
inoxidable (18/8), no sabemos si la corriente se produce o sólo
es aislafa por esos materiales interpuestos. El fenómeno de la detección
por el organismo humano, de esa fuerza de roce en el caso de la búsqueda
de agua, tiene a nuestro juicio una explicación lógica: la
fuerza negatica producida en la cañería o por la vertiente,
es transmitida al radiestesista, quien produce en la inspiración
fuerza positiva, que escapa por la punta de la horqueta y es atraída
hacia la fuerza negativa del subsuelo, cerrando así el circuito.
Sostenemos que esa transmisión de fuerzas no es directa desde el
suelo hasta los pulmones, porque un calzado de caucho o una plancha del
mismo material y aún de plástico interpuesto, corta esa corriente.
La fuerza de la respiración en sus dos fases enfrentadas, de persona
a persona, tiene en cambio, evidentemente transmisión directa. En
efecto, puesto el detector sobre una plancha aisladora la atracción
y la repulsión se producen bien, lo cual demuestra que no cierra
un circuito a través del terreno.
DETECCION DESDE UN AUTOMOVIL
Dijimos
que el calzado de caucho aísla al detector de la corriente que busca,
pero debemos aclarar que con distintos calzados, con suelas llamadas de
goma pero que están constituidas con materiales que contienen hilos
y telas, hemos hallado que no son aisladores.
Desde un
automóvil en marcha se detectan perfectamente los ríos, arroyos
y vertientes, cruzados oblicua o perpendicularmente. No sabemos si porque
las gomas, por su composición con telas y alambre, no son aislantes,
o porque la masa de aire en su fricción causada por la marcha hace
de conductor de la fuerza.
Por esta
razón hemos gestionado durante dos años, sin lograrlo aún,
un viaje en helicóptero. Si se detectara desde el aire sería
un método de exploración rápida, para zonas desérticas
o de montes bajos. La idea, aunque puede parecer fantasía, la hemos
hallado reflejada en un libro recientemente adquirido en París,
donde aparece en un grabado un paracaidista marcando con horqueta y , según
el autor, detecta sobre una ruta, el paso de los automóviles.
IRREGULARIDADES EN LA DETECCION DE CORRIENTES
De vez en
cuando, en la determinación con horqueta, aparecen algunas marcaciones
irregulares. Describiremos algunas: en Moreno (F.C.N.D.F.S) al buscar el
trazado de una cañería de auga nos desviamos, marcando por
más de 100 metros, una línea oblicua a la de la cañería.
Al repetirlo días después con igual resultado, cavamos a
pala y tropezamos con un cable eléctrico armado, que iba exactamente
en la dirección marcada. Llevaba muchos años de colocado
y no teníamos plano, ninguno de los nuevos pobladores conocía
ese recorrido.
Otra vez,
en campo del Ingeniero Pous Peña, al marcar, el Hermano ya citado,
8 vetas de agua, en distintos potreros, coincidimos en las 8 pruebas; mientras
que en la novena, realizada a la puesta del sol, la marcamos en direcciones
cruzadas perpendicularmente, y se dejó en firme el punto de cruce.
Darder
Pericás, en su obra, dice que a veces, a ciertas horas y ún
en días de fenómenos magnéticos intensos o de tormentas
eléctricas, ocurren irregularidades en la detección rábdica.
Ciertamente
que en una ciudad con cañerías de agua, gas, desagües,
corrientes eléctricas del subsuelo y en el interior de las casas,
sumadas a las vertientes subterráneas, esas irregularidades, cuando
se producen, deben ser estudiadas considerando todos esos posibles factores
perturbadores. Pero, no obstante, durante 30 años en nuestra casa
de la ciudad y en las sierras de Córdoba y en el campo citado del
sur de la provincia de Buenos Aires, en Lobería, en repetidos controles,
seguimos siempre detectando las mismas vetas que no han modificado sus
recorridos durante 20 y 30 años.
NATURALEZA DE ESAS FUERZAS
No obstante
los planteos de Rocard y Darder Pericás, quienes exponen teorías
ajenas y propias, siguen sin aclarar la naturaleza exacta de esas fuerzas.
Se impone, desde luego, una total revisión a la luz de la nueva
relación de dichas fuerzas con las detectadas en la inspiración
y espiración. Con un control realizado desde enero dle corriente
año con más de cien personas, hemos hallado que con la horqueta
vertical y respirando normalmente logramos captar en todos, la producción
de fuerza de inspiración y espiración. Pasando de manos la
horqueta y en enfrentamientos sucesivos, con otras personas, no todas son
detectoras, al primer ensayo, pero sí lo son en un porcentaje del
90% más o menos. En cambio para detectar con la horqueta horizontal,
frente a corrientes de agua, en un control realizado desde 1936 hasta ahora,
con varios miles de personas, se puede calcular en 10%, los que desde el
primer ensayo detectan con más o menos sensibilidad.
Puede haber
en este caso dos razones que lo expliquen: la primera, por la mala circulación
respiratoria, como ya vimos, y la segunda, porqu en la detección
de las ondas del subsuelo transmitidas a través del cuerpo humano
como conductor, tal vez existen distintos grados de conductibilidad. Esta
hipótesis debe ser confirmada,
El hallazgo
de la relación de la radiestesia -fenómeno y fuerzas físicas-
detectadas por el organismo humano, solamente en función de la inspiración,
que produce una fuerza positiva, y la espiración que da una fuerza
negativa - fenómenos fisológicos y físico- lo consideramos
totalmente original e inédito. Esto no quita que si apareciera en
la enorme bibliografía de milenios; algún trabajo olvidado
que hable de ello, sería sólo un redescubrimiento.
Entendemos
que ello trae como consecuencia obligada, el estudio de estos fenómenos
en equipo de fisiólogos, físicos de distintas ramas, geólogos,
investigadores en fuerzas varias: ondas, radioactividad, radar, sonar,
etc.
Hemos consultado
con fisiólogos humanos y veterinarios sobre el estudio de esa fuerza
bronquial y no hemos logrado saber si hay algún trabajo conocido.
En Europa se han cumplido tareas de investigación registando la
fuerza neumónica del aire pulmonar y del rumen en su compleja función;
y ligado esto con gráficos simultáneos con la fuerza medida
del aire que entra y sale. Pero ninguno de los autores conocía trabajos
sobre medición o estudio de la energía del roce. Estas pruebas
y consultas fueron hechas en el XVIII Congreso Mundial Veterinario (París,
julio 1967)
En el centro
de radiestesistas de París (julio de 1967) tampoco pudieron informarnos
sobre esta relación fisio-fisiológica que presentamos.
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