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"La Radiestesia en la Búsqueda del agua"
Fenómenos Físicos y Fisiológicos conexos

Por el Dr Pedro J. Schang

Página 3
DIRECCION DE LA CORRIENTE DE AGUA


    Mediante la marca de la corriente, ya sea de una cañería o del subsuelo, no habíamos logrado, hasta enero de 1967, determinar la dirección de circulación. En efecto, al atravesar perpendicularmente la línea de atracción, baja la horqueta tanto de ida como de vuelta, en repetidos movimientos en zigzag. Pero con la horqueta vertical sostenida en tre los índices podemos detectar la corriente colocándonos paralelamente a la línea marcada con el anterior método. Pero puestos así, la horqueta es repelida  cada espiración, siempre que nos coloquemos en dirección contraria a la corriente y este simple hecho nos permite determinar la dirección en que circula el agua.
    Pero además, esta posición de la horqueta nos permite detectar corrientes de agua que suben, por ejemplo una cañería que lleva el agua al depósito o la de una ducha de baño. En este caso también, sólo es repelida la horqueta frente a la espiración si el agua circula. Cerrada la canilla no se detecta.


INTENSIDAD DE LA CORRIENTE


    Nos objetaba, hace dos años, un conocido ingeniero especializado en Geofísica, ¿cómo es posible que se perciba la corriente de agua en el subsuelo a 50 o más metros de profundidad, cuando la progresión del agua se opera lentamente por canalículos de un diámetro de 2 a 8 mm.? Esto nos movió a un control: frente a una canilla de un parque, repetimos la clásica experiencia de circundarla con la horqueta, y si es canilla terminal y está cerrada, nada se marca. Se larga el agua y de inmediato se detecta la dirección de la cañería. Regulada la canilla a 10, 30 o 50 gotas por minuto, según el diámetro de la cañería (1/3 a 1 pulgada) aún se percibe netamente. Cerrada bruscamente deja de detectarse. Reiniciado el goteo se marca en seguida. Esto demuestra la sensibilidad de la detección, puesto que esa circulación de gotas, para cañerías, significa un mínimo movimiento, prácticamente imperceptible. Esto con la horqueta horizontalmente sostenida que, movida por la fuerza positiva de la inspiración es atraída po la negativa de la corriente. Tomando la horqueta en posición vertical y en la fase de es`piración enfrentada a una cañería vertical con canilla o ducha en lo alto, la horqueta es repelida (negatica frente a negativa); y con respecto a la sensibilidad del fenómeno, al repetirlo en igual forma que en la maniobra anterior, basta un régimen de 10 a 50 gotas por minuto para que, por repulsión, de las dos fuerzas negativas se prueba también netamente, ese insignificante movimiento de agua.


INTENSIDAD DE LA CORRIENTE


    Quien toma por primera vez una horqueta y logra detectar una corriente, se sorprende de la fuerza de esa atracción. Crece su intensidad con la mayor circulación y empuje del agua. Cruzando un puente sobre un canal de agua de circualión lenta, la fuerza percibida es mucho menor que si el caudal es rápido. Produce tal sensación de fuerza, que nuestro hijo menor, soñando con sus 19 años, decía que si se lograra captar, con algún aparato la fuerza total de una corriente de agua, se tendría para el futuro una gran fuente de energía transformable para todo uso casero e industrial.
Para quienes no perciben inicialmente esa fuerza hay un método probatorio muy eficaz: se les hace tomar una de las ramas de la horqueta y la persona sensible toma la otra; caminan cruzando una y diez veces la corriente y el aprendiz o el escéptico intentan detener el movimiento de atracción de la horqueta y no lo logran, quedando asombrados del esfuerzo vencido; y si logran observar que son sensibles por sí solos, la sorpresa es aún mayor.
    Narraremos un episodio reciente; un Ingeniero Agrónomo, maduro en años, Profesor de la Facultad de Cuyo, observa a uno de nuestros hijos que efectúa una prueba. Aprende a tomar la horqueta, le vence la fuerza de contención y queda impresionado. no creía en esto, dice, hasta hace un minuto, ¡ahora creo! ¡Imita a Santo Tomás!. Pero agrega que, a uno de sus discípulos predilectos, le ha incriminado muchas veces porque perdía tiempo en estas cosas. Y ese discípulo es el Ingeniero Bocket, Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de Cuyo, el mismo que nos entretuviera algún rato y nos enseñara la prueba de la horqueta tomada verticalmente; lo hacía con la horqueta de alambre y lo hemos repetido mil veces con  horquetas de cualquier planta verde de ramas elásticas.
    Otra anécdota que muestra la sorpresa de quien se descubre ser sensible: viajábamos en 1939 por el Alto Paraguay, en un barco con propulsión a ruedas laterales, discurría el capitán acerca de la falta de agua potable, en el Chaco Paraguayo y se burló del intento hecho por el Estado, de buscarla con rabdomantes. Hicimos una demostración en cubierta con una horqueta de alambres, marcando la línea de flotación en el barco en marcha, y ensayaron que ocurría sobre la plataforma que cubría las ruedas propulsoras. Allí, la horqueta, sobre el agua violentamente agitada, era fuertemente atraída. La tomó el capitán, resultó muy sensible y exaltado gritaba: ¡Pero qué fluido tengo! y en el paroxismo de su entusiasmo, al marcar sobre la plataforma colocada sobre las ruedas, aseguró que dejaría el barco para ir a buscar agua al Chaco.

FUERZAS DE ROCE


    La fuerza producida por el agua, es evidentemente resultante del roce del agua contra el metal de la cañería o del terreno cuando se trata de las corrientes de circulación en el subsuelo. Rara vez esa agua del subsuelo circula en gran cantidad por quebraduras del terreno, y avanza por filtración más o menos grande a través de canalículos. si el agua está estancada no es detectable; esto por ejemplo, si se curza un puente de un lago con agua inmóvil, pero si el puente cruza un arroyo, un río o un pequeño hilo de agua de vertiente, la horqueta es atraída fuertemente. Si esa agua circula por tuberías de goma, de ciertos plásticos, de vidrio y aún de acero inoxidable (18/8, en prueba reciente) no se detecta. Y tampoco lo hace el operador, si está con calzado de goma o se ha colocado en el suelo, sobre la corriente, una plancha del mismo material, y aún es aislado por una lámina de plástico. Se confirma el hecho de la "fuerza de roce" como ya vimos desde la cubierta de un barco; en 1938, comprobamos desde la cubierta del "Conte Grande" a 11 ó 12 metros sobre el nivel del mar, como durante la marcha se marcaba perpendicularmente la línea de flotación; mientras cuando el barco se hallaba parado en el puerto, no se detectaba desde los mismos sitios. Esto lo repetimos desde barcos pequeños con igual resultado, pero fue negativo en lanchas de plástico aún a gran velocidad, como lo comprobamos en 1966 en un viaje por el río Paraná frente a la ciudad de Corrientes. Esa marca de la línea de flotación, ocurre como frente a la cañería de agua, o a la filtración cubterránea duratne el movimiento y contraponiéndose a la fase de inspiración respiratoria. Consideramos por lo tanto que se trata de fuerza producida por el roce, del mismo modo y forma, se generan las fuerzas positivas al inspirar y la negativa al espirar, que se repelen o atraen, en las pruebas con la horqueta verticalmente enfrentando de persona a persona; a las cuales podemos llamar detector y reactor. Sin respirar, la horqueta no oscila, respirando sí, con oscilaciones amplias provocadas por la inspiración y espiración sucesivas.Dividiendo separada o alternadamente entre la pesona que lleva la horqueta (detector), y el de enfrente (reactor), las reacciones se producen del siguiente modo:
 

inspiración contra inspiración <<
 
espiración contra espiración   <<
la horqueta es repelida hacia afuera
inspiración contra espiración  <<
 
espiración contra inspiración  <<
 la horqueta es atraída hacia el medio.

    Pero siempre como fuerzas movidas por el roce; ya sea del agua contra las cañerías del subsuelo o del aire contra bronquios y bronquiolos. En el caso de roce contra cañerías de plástico, vidrio, caucho o acero inoxidable (18/8), no sabemos si la corriente se produce o sólo es aislafa por esos materiales interpuestos. El fenómeno de la detección por el organismo humano, de esa fuerza de roce en el caso de la búsqueda de agua, tiene a nuestro juicio una explicación lógica: la fuerza negatica producida en la cañería o por la vertiente, es transmitida al radiestesista, quien produce en la inspiración fuerza positiva, que escapa por la punta de la horqueta y es atraída hacia la fuerza negativa del subsuelo, cerrando así el circuito. Sostenemos que esa transmisión de fuerzas no es directa desde el suelo hasta los pulmones, porque un calzado de caucho o una plancha del mismo material y aún de plástico interpuesto, corta esa corriente. La fuerza de la respiración en sus dos fases enfrentadas, de persona a persona, tiene en cambio, evidentemente transmisión directa. En efecto, puesto el detector sobre una plancha aisladora la atracción y la repulsión se producen bien, lo cual demuestra que no cierra un circuito a través del terreno.
 


DETECCION DESDE UN AUTOMOVIL


    Dijimos que el calzado de caucho aísla al detector de la corriente que busca, pero debemos aclarar que con distintos calzados, con suelas llamadas de goma pero que están constituidas con materiales que contienen hilos y telas, hemos hallado que no son aisladores.
    Desde un automóvil en marcha se detectan perfectamente los ríos, arroyos y vertientes, cruzados oblicua o perpendicularmente. No sabemos si porque las gomas, por su composición con telas y alambre, no son aislantes, o porque la masa de aire en su fricción causada por la marcha hace de conductor de la fuerza.
    Por esta razón hemos gestionado durante dos años, sin lograrlo aún, un viaje en helicóptero. Si se detectara desde el aire sería un método de exploración rápida, para zonas desérticas o de montes bajos. La idea, aunque puede parecer fantasía, la hemos hallado reflejada en un libro recientemente adquirido en París, donde aparece en un grabado un paracaidista marcando con horqueta y , según el autor, detecta sobre una ruta, el paso de los automóviles.
 


IRREGULARIDADES EN LA DETECCION DE CORRIENTES


    De vez en cuando, en la determinación con horqueta, aparecen algunas marcaciones irregulares. Describiremos algunas: en Moreno (F.C.N.D.F.S) al buscar el trazado de una cañería de auga nos desviamos, marcando por más de 100 metros, una línea oblicua a la de la cañería. Al repetirlo días después con igual resultado, cavamos a pala y tropezamos con un cable eléctrico armado, que iba exactamente en la dirección marcada. Llevaba muchos años de colocado y no teníamos plano, ninguno de los nuevos pobladores conocía ese recorrido.
    Otra vez, en campo del Ingeniero Pous Peña, al marcar, el Hermano ya citado, 8 vetas de agua, en distintos potreros, coincidimos en las 8 pruebas; mientras que en la novena, realizada a la puesta del sol, la marcamos en direcciones cruzadas perpendicularmente, y se dejó en firme el punto de cruce.
    Darder Pericás, en su obra, dice que a veces, a ciertas horas y ún en días de fenómenos magnéticos intensos o de tormentas eléctricas, ocurren irregularidades en la detección rábdica.
    Ciertamente que en una ciudad con cañerías de agua, gas, desagües, corrientes eléctricas del subsuelo y en el interior de las casas, sumadas a las vertientes subterráneas, esas irregularidades, cuando se producen, deben ser estudiadas considerando todos esos posibles factores perturbadores. Pero, no obstante, durante 30 años en nuestra casa de la ciudad y en las sierras de Córdoba y en el campo citado del sur de la provincia de Buenos Aires, en Lobería, en repetidos controles, seguimos siempre detectando las mismas vetas que no han modificado sus recorridos durante 20 y 30 años.
 


NATURALEZA DE ESAS FUERZAS


    No obstante los planteos de Rocard y Darder Pericás, quienes exponen teorías ajenas y propias, siguen sin aclarar la naturaleza exacta de esas fuerzas. Se impone, desde luego, una total revisión a la luz de la nueva relación de dichas fuerzas con las detectadas en la inspiración y espiración. Con un control realizado desde enero dle corriente año con más de cien personas, hemos hallado que con la horqueta vertical y respirando normalmente logramos captar en todos, la producción de fuerza de inspiración y espiración. Pasando de manos la horqueta y en enfrentamientos sucesivos, con otras personas, no todas son detectoras, al primer ensayo, pero sí lo son en un porcentaje del 90% más o menos. En cambio para detectar con la horqueta horizontal, frente a corrientes de agua, en un control realizado desde 1936 hasta ahora, con varios miles de personas, se puede calcular en 10%, los que desde el primer ensayo detectan con más o menos sensibilidad.
    Puede haber en este caso dos razones que lo expliquen: la primera, por la mala circulación respiratoria, como ya vimos, y la segunda, porqu en la detección de las ondas del subsuelo transmitidas a través del cuerpo humano como conductor, tal vez existen distintos grados de conductibilidad. Esta hipótesis debe ser confirmada,
    El hallazgo de la relación de la radiestesia -fenómeno y fuerzas físicas- detectadas por el organismo humano, solamente en función de la inspiración, que produce una fuerza positiva, y la espiración que da una fuerza negativa - fenómenos fisológicos y físico- lo consideramos totalmente original e inédito. Esto no quita que si apareciera en la enorme bibliografía de milenios; algún trabajo olvidado que hable de ello, sería sólo un redescubrimiento.
    Entendemos que ello trae como consecuencia obligada, el estudio de estos fenómenos en equipo de fisiólogos, físicos de distintas ramas, geólogos, investigadores en fuerzas varias: ondas, radioactividad, radar, sonar, etc.
    Hemos consultado con fisiólogos humanos y veterinarios sobre el estudio de esa fuerza bronquial y no hemos logrado saber si hay algún trabajo conocido. En Europa se han cumplido tareas de investigación registando la fuerza neumónica del aire pulmonar y del rumen en su compleja función; y ligado esto con gráficos simultáneos con la fuerza medida del aire que entra y sale. Pero ninguno de los autores conocía trabajos sobre medición o estudio de la energía del roce. Estas pruebas y consultas fueron hechas en el XVIII Congreso Mundial Veterinario (París, julio 1967)
    En el centro de radiestesistas de París (julio de 1967) tampoco pudieron informarnos sobre esta relación fisio-fisiológica que presentamos.


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