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"La Radiestesia en la Búsqueda del agua"
Fenómenos Físicos y Fisiológicos conexos

Por el Dr Pedro J. Schang

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NUESTRO CONTACTO CON LA RADIESTESIA

    Por abril de 1836, habíamos instalado, a dos kilómetros al norte del Hipódromo de San Isidro, en una granja de 8 hectáreas con instalaciones para criadero de aves, un pequeño laboratorio para investigar sobre fiebre aftosa.
    Uno de nuestros hermanos, el Ingeniero Casimiro A. Schang había leído la obra sobre búsqueda de agua subterránea del profesor de la facultad de Ingeniería en la especialidad de Geofísica, Ing Darder Pericás. Este autor había negado durante años el valor científico de la rabdomancia. Cuenta como al término de una clase, se le presentó un Jesuita, alumno del curso y le aseguró que podía demostrarle el hecho. Lo verificó, supo de su sensibilidad y años después, con un amplio acopio de experiencias realizadas y controladas con los alumnos, escribía su obra.
    Efectuó estudios con distintos tipos de horquetas de árboles, de metales y de pelos de ballena, llamados comunmente dientes o barbas.
    Comprobó las fuerzas del descenso de las horquetas midiéndolas con dinamómetros muy sensibles y analizó pruebas de medición con aparatos varios para energía eléctrica, magnética, etc.
    Sus conclusiones fueron: que a pesar de ciertas similitudes son distintas de la que denominó fuerza rábdica.
    Concurría el Ingeniero Casimiro Schang a nuestra chacrita para comprobar con péndulos, varitas y horquetas su sensibilidad para captar vertientes subterráneas o la ubicación de cañerías. En efecto, dando vueltas alrededor de una canilla de parque, no se detecta nada si está cerrada, pero al dejar correr el agua se capta la dirección de la cañería subterránea y yendo y viniendo en zigzag se marca su recorrido.
    Un día tomamos una horqueta, resultamos sensibles y marcamos cañerías y corrientes.
    Ese mismo año habíamos subdividido en la familia un campo y las fracciones "La Querencia" y "Pago Chico", tenían gran problema por falta de agua. Se trata de campos de lomas altas en el partido de Lobería, hacia las sierras de Balcarce a Tandil.
    Marcamos con horquetas de sauce o mimbre, en dos lomas, los sitios a perforar; contratamos una máquina propiedad de tres hermanos Pellegrini, quienes se dedicaban a perforaciones para búsqueda de agua en Tandil. Los tres hermanos buscaban vertientes con horquillas de alambre porque habían aprendido el método de un viejo maestro francés jubilado.
    En "La Querencia" apareció buena agua y abundante a 35 mts. de profundidad. el molino instalado entonces, teinta años después sigue dando abundante agua potable. al perforar no se encontró piedra en ese espesor.
    En cambio en "Pago Chico" a los 20 metros, más o menos, de profundidad se tropezó con una capa granítica muy dura, cuya perforación exigió muchos días de trabajo. Horadando ese banco de piedra de un espesor de 20 a 30 metros se halló agua no muy abundante a los 55 mts, y luego a los 70 metros una napa con presión que llevó el agua en el tubo a 28 metros del nivel del suelo.
    Medido ese nivel en febrero de 1966 continuaba a los mismos 28 metros del nivel del suelo, semisurgente con 30 años de bombeo abundante y buena agua, para consumo de la casa y ganado y riego de la huerta.
    Durante muchos años realizamos pequeñas demostraciones ocasionales en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires y con los estudiantes de Veterinaria del último curso, quienes visitan año tras año el campo y Laboratorio de Sancti Spiritu. Era clásico que al terminar un almuerzo campestre surgiera el tema y efectuábamos una demostración. Algunos de los presentes o varios, al resultar sensibles, adoptan ese hobby, de tal modo que frecuentemente hallamos algunos colegas en viajes y reuniones, quienes narran su afición a estas pruebas. Hay entre ellos algunos actualmente profesores universitarios.
    En grandes regiones del país se perfora en cualquier parte y aparece agua potable. Lo interesante son esas búsquedas en llanuras donde las aguas son salobres, clasificadas por análisis químicos como no aptas para el consumo, y en las zonas motañosas, donde aún en las quebradas, perforando a ciegas no se logra siempre agua. Conocemos varios casos de hombres de ciencias en disciplinas varias, que han logrado agua abundante en sus casas serranas o sus campos de ciertas regiones difíciles, mediante la búsqueda por radiestesia, y ellos mismos aprendieron a buscar agua por ese medio. Citaremos sólo tres: un ex profesor de la Facultad de Medicina de Buenos Aires en "La Falda" (Sierras de Córdoba); a un Ingeniero, jefe de las instalaciones de grandes industrias y ex jefe de tránsito de ferrocarriles del Estado y a un Ingeniero Agrónomo experto en recuperación de tierras semiáridas.
    Queremos mencionar tres hechos de estos últimos años. Los mencionamos con autorización de los citados.
    El Ingeniero Pons Peña, Presidente del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos y Vicepresidente de la Sociedad Científica Argentina, nos invitó en 1965 para comprobar en su campo en General Madariaga, la localización de sitios a perforar que debía realizar un hermano del Colegio San José de Tandil, quien en ratos libres de sus tareas docentes, realiza esa búsqueda.
    Nos contó que su técnica la había perfeccionado en un curso en la Ciudad de Tarragona (España).
    Recorría el terreno con una horqueta de pelo de ballena y verificaba con péndulo provisto de brújula y otros aparatos de detección eléctrica. Con horquetas de sauce, mimbre y tala, cortados al pasar repetimos los controles y coincidimos en la marca de ocho vetas de agua que pudimos seguir sobre cientos de metros de longitud.
    Otro caso especial fue la marcación de vetas en el campo del Dr. Miguel Angel Cárcano en Ascochinga. Fuimos a visitarle y marcamos esas líneas en el ex campo de golf y las cañerías de agua corriente del parque, que visitábamos po primera vez. El dueño de casa y su esposa controlaban cada paso y nos fijaron al final una prueba. Un año antes, al pie de la montaña que se levanta a 50 metros detrás de la casa, había hecho eclosión una poderosa vertiente, produciendo la inundación de la casa por sorpresa.
    Nos pidieron que tomáramos por un sendero, llevando la horqueta en ristre. Bajó con fuerza a pocos metros  fuera de la casa y allí, exactamente se había producido la erupción. Comentamos en el acto que, quizás, pudiera ser interesante horadar la montaña siguiendo esa veta perpendicular a la montaña y el Dr Cárcano sonriendo nos aclaró: ahí está un secreto que no le habíamos contado; a buena altura de la sierra había una vertiente natural y al construir la casa se hizo allí una rpresa que provee de buen agua para la casa y el riego del jardín, sin molino ni bomba.
    En 1966 marcamos en Tandil una veta de agua perpendicular a un arroyo en la propiedad de unas monjas a quienes les cedieron unas manzanas de tierra en una loma con piedras y tierra con gran declive, hasta el arroyo que corre 100 metros cuesta abajo.
    Construyeon su casa trabajando como albañiles acarreando el agua para la construcción y el consumo, a baldes, desde el arroyo del bajo. Esa veta, nos informaron después, había sido ubicada ya por el Hno radiestesista del Colegio San José.
    En enero de 1967, tuvimos el informe de la perforación en el sitio marcado, había dado agua buena abundante a solo 17 metros de profundidad. Las quintitas de los alrdedores pasan dificultades por la escasez de agua en sus pozos y bombas.


RELACION DEL FENOMENO DE LA HORQUETA
CON OTROS DOS HECHOS DE DIFICIL EXPLICACION


    En 1940, más o menos, en una reunión de jurados de cerdos de exposición, realizada en Sancti Spiritu, el Ingeniero Héctor Peralta Ramos trajo un juego de salón, consistente en sentar en una silla o banqueta a una persona, tomándola entre cuatro que colocan solamente los dedos índices por debajo de las axilas y de las articulaciones de las rodillas. A una orden, los cinco inspiran profundamente mientras los cuatro levantan al sentado hasta donde llegan con sus brazos en alto.
    Efectuamos varios controles: si el sentado no respira, parece de plomo y no se mueve; si al ser levantado interrumpe su respiración sea voluntariamente o porque se pone a reír, cae pesadamente sobre su asiento. Si alguno de los cuatro que levantan deja de inspirar, el sujeto a levantar no es levantado.
    Un tercer fenómeno lo vimos realizar en Mendoza en abril de 1963. El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas realiza anualmente reuniones conjuntas de las comisiones asesoras y regionales de todo el país, para difundir la obra realizada y discutir planes y oír sugestiones.
    El Ingeniero Agrónomo Máximo Bocket, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de Cuyo, realizó durante un encuentro en la Facultad una demostración de un fenómeno curioso: tomando en posición vertical entre los dos índices, una horqueta de alambre elástico, puesta frente a una persona, oscila lateralmente; si esa persona se aleja la amplitud de la oscilación disminuye. Con la misma horqueta pedimos al Ingeniero Bocket, la tomara horizontalmente y marcó la misma veta de agua que habíamos detectado allí.
    Esto nos hizo pensar que los tres fenómenos respondían a una misma fuerza.
    Como en 1936 habíamos constatado que la horqueta es atraída solamente cuando el portador radiestesista respira normalmente, pensamos que el fenómeno del levante tenía relación con la radiestesia.


ENERGIAS O FUERZAS DESARROLLADAS
POR LA INSPIRACION Y LA ESPIRACION


    En el verano de 1966 mientras reposábamos en las Sierras de Córdoba, convalesciente de una operación de cataratas, escribíamos a grabador y pensábamos cosas varias... e imaginábamos un día la posible relación entre estos fenómenos. Se nos ourrió controlarlos frente al acto respiratorio versus la horqueta, efectuando el paso perpendicular a las vetas conocidas de ese terreno -cañerías de jardín y dos vetas subterráneas- y con gran sorpresa observamos que sólo funcionaba la horqueta en la fase de inspiración. Nos pareció lógico que la fuerza de roce del aire que penetra se contrapusiera como fuerza a la del terreno, en su veta del subsuelo y de la cañería, en circunvalación. Pero quedó como misterioso el hecho de que en la fase de expiración no hubiese fuerza detectable. Este hecho nos hizo pensar largamente en la diferencia entre las dos fases: en la primera, a la entrada de aire se oponene el mucus, las células vibrátiles que retienen polvos y gérmenes, una dilatación bronquial con sus ramificaciones hasta los alvéolos y simultáneamente, acúmulo rápido de sangre e intercambio de gases al nivel alveolar, ¿cuál de esas fuerzas es la que se contrapone a la fuerza de roce del agua en circulación? Sin contar la posbile intervención de los movimientos musculares intercostales y diafragmáticos.
    La espiración, con sus contraciones y reflujos de sangre, es evidentemente distinta, pero debía lógicamente desarrollar alguna energía de roce.
    Un año más tarde encerrado nuevamente en la casa, por orden de los cirujanos, realizábamos el planteo y control comparado de estos fenómenos, para dar forma a esta conferencia y conversábamos con amigos de estos fenómenos. Un día al repetir el trabajo con la horqueta verticalmente colocada entre los dos índices, realizamos el mismo control del año anterior y hallamos la relación buscada; la oscilación frente a las personas se produce en vaivén porque oscila entre las dos inspiraciones y espiraciones. Pero si se suspende la respiración, no funciona, y si se divide la espiración frente al receptor que respinra normalmente hace oscilar la horqueta hacia afuera en neta repulsión.
    Repitiendo ese control en las cuatro formas posibles y previo entrenamiento de los dos actuantes se ve que espiración contra espiración produce repulsión de la horqueta; mientras que espiración contra inspiración, simultáneamente cumplidas se produce atracción.
    Quedó así aclarado que la espiración produce también una fuerza que llamanos negativa contrapuesta a la de la inspiración.
    Llevado el control a las corrientes de agua, el fenómeno se repite con toda precisión. Las corrientes producen esa misma fuerza negativa que es captada por el operador quien, al producir con la inspiración la fuerza positiva a través de la horqueta por cuya punta escapa, es atraída por la fuerza negativa del terreno con agua circulante.
    La realización simultánea de estas pruebas con personas conocidas como sensibles a la horqueta, nos permite afirmar que este hecho es constante.


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