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"La Radiestesia en la Búsqueda del agua"
Fenómenos Físicos y Fisiológicos conexos

Por el Dr Pedro J. Schang

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     El problema que ahondamos no es nuevo y no ha dejado de ser motivo de contradicciones durante siglos. dicen varios autores que para esa confusión han contribuido en gran parte los propios radiestesistas, adjudicándose poderes especiales y dando en muchos casos explicaciones inaceptables y mezclando a hechos reales, supercherías, o combinándolos con ciencias ocultas.
    De ahí la definición que dan algunos diccionarios sobre la rabdomancia y los rabdomantes, diciendo de la primera que es el arte de buscar agua o minerales con varitas y adivinación.
    En 1918, en una reunión iternacional de rabdomantes realizada en París -se efectúan periódicamente- la Academia de Ciencias de aquel país envió, por primera vez, cinco representantes a esa reunión, dando así un paso que confirmó el carácter científico que algunos especialistas asignaban al fenómeno real, aunque oscuro en su explicación.
    En ese congreso se resolvió cambiar el nombre de rabdomancia por el de Radiestesia y a sus realizadores el de rabdomantes por radiestesistas. El primero tenía esa herencia de cosa misteriosa con reminicencias de magia, mientras el segundo le daba un barniz de ciencia nueva.
    Hace esto recordar el cambio de nombre que, al término de su relato, acuerda Hernández a su Martín Fierro e hijos quienes cambian de nombre:
Pero es la verdad desnuda
Siempre suele suceder
Aquel que su nombre muda
Tiene culpas que esconder.

     En la obra de Y. Rocard, Le Signal Du Sourcier (1964) adquirido recientemente en París, al hacer la historia del tema dice, como lo hizo entre nosotros el Ing. Hermitte, que Moisés fue el primer rabdomante, al hallar con su varita el agua en el desierto. Un erudito monje benedictino nos dijo que no hay razones para oponerse a esta explicación. Rocard, menciona cómo el emperador YU, agricultor y minero, 2000 años antes de Cristo, practicaba el uso de la horqueta, según grabados sobre madera.
    Siguen algunos relatos de siglos y milenios y citas del siglo XIII y siguientes. En 1420, Lutero prohibió estas prácticas a sus adeptos. Son métodos llegados hasta nuestros días con pocas modificaciones esenciales y rodeados de no poco misterio para la mayoría, aunque unos pocos se empeñan en demostrar su realidad como hecho y en tal condición un fenómeno científico.
 


ANTECEDENTES EN EL PAIS


    Además del conocimiento del uso de estos métodos en la busca de agua potable, trasnmitido verbalmente o por comentarios escritos y dibujos, a menudo jocosos, sobre el tema, conocemos dos publicaciones: del Ing Hermitte y del Dr Marcelo Conti.
    El primero, geólogo, geofísico y profesor Universitario, fue consultado por el Ministerio de Agricultura de la Nación sobre la conveniencia de contratar a un rabdomante. Se expidió negativamente en un extenso informe, donde expone los métodos de su ciencia utilizados para determinar los sitios donde debe buscarse el agua, por considerar sin fundamento científico aquellas técnicas de rabdomancia.
    Impulsado al estudio del tema, por el Embajador Argentino en Washington -más tarde Ministro de Agricultura de la Nación- Dr Tomás Le Breton, el Dr Marcelo Conti, Profesor de Hidráulica Agrícola de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires, en una conferencia dada en 1934 en la Jornadas Agronómicas del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos, documenta con gran aporte bibliográfico, el tema "Radiestesia, Radietelurismo o Rabdomancia" y comunica que la nueva era científica de esta técnica muy antigua, inicia en 1918 cuando la Academia de Ciencias de París envía al congreso, cinco de sus miembros.
    Agrega que a partir de 1920 los centros de Radiestesia existentes en Francia, Alemania, italia y otros países realizan concursos periódicos en los que intervienen Físicos, Fisiólogos, Veterinarios, Agrónomos, Médicos, Sacerdotes, etc.
    La detección de ondas eléctricas, magnéticas, sonoras, etc., en su realción con la percepción humana y en comapración con aparatos detectores más o menos adaptados, dan forma a estas conferencias.
    Si se plantea el hecho ante hombres de ciencia ajenos al problema, aparecen sonrisas que van desde la negación burlona a la sonrisa escéptica con todas sus gamas.
    Pero no manifiestan su deseo de conocer algo más o de ahondar su saber al respecto. Suponemos que buena parte de los presentes están en esta última posición mental.
    Al realizar cualquier prueba, surge como pregunta: ¿Pero qué explicación tiene esto? Por años hemos debido contestar: ninguna definitiva, pero ¿qué respuesta podían dar a los asistentes quienes fueron descubriendo las fuerzas eléctricas y magnéticas, durante siglos?
    Eran al parecer juegos de salón: dos bolitas cargadas con igual signo se repelían... recordamos aquí la cita que en su conferencia sobre Médicos Célebres en problemas ajenos a la medicina nos diera aquí el Maestro Castex, y se refirió al Médico inglés W. Gilbert, quien por 1540 a 1603, trabajando con material imantado y frotando ámbar, diferenció por vez primera la fuerza eléctrica de la magnética ¿dió explicaciones fundamentales? Sin embargo gestábase ya la era moderna, con esas fuentes extraordinarias de energía.
    En el caso de la búsqueda de agua por radiestesia pensamos dejar bien sentado, que se trata de hechos que se repiten y reproducen a voluntad y se pueden controlar recíprocamente entre varias personas.
    Un punto intriga a quienes han visto o ensayado el uso de la horqueta -nos referimos sólo a ella, dejando los péndulos por no tener experiencia personal- el porqué hay personas sensibles e insensibles.
    Varios autores sostienen que con un entrenamiento paciente hay 50 a 70% de aprendices que llegan a ser sensibles. Hablan de entrenamiento pensante unos, y de relajamiento muscular otros.
    Creemos poder establecer una nueva hipótesis que irá surgiendo del relato de hechos y fenómenos comparados, físicos y fisiológicos ligados a los fenómenos respiratorios.
    Para V. Rocard, profesor de la Facultad de Ciencias de París y Director del Laboratorio de Física de la Escuela Normal Superior de París, de tan alta y tradicional reputación científica, los fenómenos se deben a fuerzas magnéticas y estudia el comportamiento del radiestesista frente a campos magnéticos artificiales. Mientras para el Ing. Darder Pericás, de Tarragona, profesor de Geofísica en la Facultad de Ingeniería, no detecta esas fuerzas del agua circulante ni por equipos eléctricos ni magnéticos y concluye: se trata de una fuerza evidente, cuya intensidad mide en dinamómetros, pero cuya naturaleza, no se conoce aún y ante la duda las denomina provisionalmente fuerzas rábdicas.
    Del conjunto de hechos atribuidos a esta radiestesia nos referimos exclusivamente a su uso en la búsqueda de agua, con la horqueta. Unico fenómeno que hemos practicado y estudiado.

(*)Conferencia pronunciada en la Biblioteca de la Academia Nacional de Medicina el día 12 de septiembre de 1967.


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