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En
la obra de Y. Rocard, Le Signal Du Sourcier (1964) adquirido recientemente
en París, al hacer la historia del tema dice, como lo hizo entre
nosotros el Ing. Hermitte, que Moisés fue el primer rabdomante,
al hallar con su varita el agua en el desierto. Un erudito monje benedictino
nos dijo que no hay razones para oponerse a esta explicación. Rocard,
menciona cómo el emperador YU, agricultor y minero, 2000 años
antes de Cristo, practicaba el uso de la horqueta, según grabados
sobre madera.
Siguen
algunos relatos de siglos y milenios y citas del siglo XIII y siguientes.
En 1420, Lutero prohibió estas prácticas a sus adeptos. Son
métodos llegados hasta nuestros días con pocas modificaciones
esenciales y rodeados de no poco misterio para la mayoría, aunque
unos pocos se empeñan en demostrar su realidad como hecho
y en tal condición un fenómeno
científico.
ANTECEDENTES EN EL PAIS
Además
del conocimiento del uso de estos métodos en la busca de agua potable,
trasnmitido verbalmente o por comentarios escritos y dibujos, a menudo
jocosos, sobre el tema, conocemos dos publicaciones: del Ing Hermitte y
del Dr Marcelo Conti.
El primero,
geólogo, geofísico y profesor Universitario, fue consultado
por el Ministerio de Agricultura de la Nación sobre la conveniencia
de contratar a un rabdomante. Se expidió negativamente en un extenso
informe, donde expone los métodos de su ciencia utilizados para
determinar los sitios donde debe buscarse el agua, por considerar sin fundamento
científico aquellas técnicas de rabdomancia.
Impulsado
al estudio del tema, por el Embajador Argentino en Washington -más
tarde Ministro de Agricultura de la Nación- Dr Tomás Le Breton,
el Dr Marcelo Conti, Profesor de Hidráulica Agrícola de la
Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires, en una conferencia
dada en 1934 en la Jornadas Agronómicas del Centro Argentino de
Ingenieros Agrónomos, documenta con gran aporte bibliográfico,
el tema "Radiestesia, Radietelurismo o Rabdomancia" y comunica que la nueva
era científica de esta técnica muy antigua, inicia en 1918
cuando la Academia de Ciencias de París envía al congreso,
cinco de sus miembros.
Agrega
que a partir de 1920 los centros de Radiestesia existentes en Francia,
Alemania, italia y otros países realizan concursos periódicos
en los que intervienen Físicos, Fisiólogos, Veterinarios,
Agrónomos, Médicos, Sacerdotes, etc.
La detección
de ondas eléctricas, magnéticas, sonoras, etc., en su realción
con la percepción humana y en comapración con aparatos detectores
más o menos adaptados, dan forma a estas conferencias.
Si se plantea
el hecho ante hombres de ciencia ajenos al problema, aparecen sonrisas
que van desde la negación burlona a la sonrisa escéptica
con todas sus gamas.
Pero no
manifiestan su deseo de conocer algo más o de ahondar su saber al
respecto. Suponemos que buena parte de los presentes están en esta
última posición mental.
Al realizar
cualquier prueba, surge como pregunta: ¿Pero qué explicación
tiene esto? Por años hemos debido contestar: ninguna definitiva,
pero ¿qué respuesta podían dar a los asistentes quienes
fueron descubriendo las fuerzas eléctricas y magnéticas,
durante siglos?
Eran al
parecer juegos de salón: dos bolitas cargadas con igual signo se
repelían... recordamos aquí la cita que en su conferencia
sobre Médicos Célebres en problemas ajenos a la medicina
nos diera aquí el Maestro Castex, y se refirió al Médico
inglés W. Gilbert, quien por 1540 a 1603, trabajando con material
imantado y frotando ámbar, diferenció por vez primera la
fuerza eléctrica de la magnética ¿dió explicaciones
fundamentales? Sin embargo gestábase ya la era moderna, con esas
fuentes extraordinarias de energía.
En el caso
de la búsqueda de agua por radiestesia pensamos dejar bien sentado,
que se trata de hechos que se repiten y reproducen a voluntad y se pueden
controlar recíprocamente entre varias personas.
Un punto
intriga a quienes han visto o ensayado el uso de la horqueta -nos referimos
sólo a ella, dejando los péndulos por no tener experiencia
personal- el porqué hay personas sensibles e insensibles.
Varios
autores sostienen que con un entrenamiento paciente hay 50 a 70% de aprendices
que llegan a ser sensibles. Hablan de entrenamiento pensante unos, y de
relajamiento muscular otros.
Creemos
poder establecer una nueva hipótesis que irá surgiendo del
relato de hechos y fenómenos comparados, físicos y fisiológicos
ligados a los fenómenos respiratorios.
Para V.
Rocard, profesor de la Facultad de Ciencias de París y Director
del Laboratorio de Física de la Escuela Normal Superior de París,
de tan alta y tradicional reputación científica, los fenómenos
se deben a fuerzas magnéticas y estudia el comportamiento del radiestesista
frente a campos magnéticos artificiales. Mientras para el Ing. Darder
Pericás, de Tarragona, profesor de Geofísica en la Facultad
de Ingeniería, no detecta esas fuerzas del agua circulante ni por
equipos eléctricos ni magnéticos y concluye: se trata de
una fuerza evidente, cuya intensidad mide en dinamómetros, pero
cuya naturaleza, no se conoce aún y ante la duda las denomina provisionalmente
fuerzas
rábdicas.
Del conjunto
de hechos atribuidos a esta radiestesia nos referimos exclusivamente a
su uso en la búsqueda de agua, con la horqueta.
Unico fenómeno que hemos practicado y estudiado.
(*)Conferencia pronunciada
en la Biblioteca de la Academia Nacional de Medicina el día 12 de
septiembre de 1967.
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