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A este ingeniero le fue otorgada la Maestria en Bioingenieria con este
trabajo, lo extraordinario es que existía la terapia para este sistema,
que ahora se viene a descubrir un tipo de deteccion, es la energioterapia,
ya le hemos mandado ese asunto y está en en plena investigacion.-
O sea que el alivio, previo diagnostico médico, se conocia,
lo que no se sabía como detectar dentro del sistema energioterapeutico
la desarmonizacion de órganos o sistemas humanos, de una manera
cientifica, aceptable y comprobable.-
“Interacción de las Radiaciones Ionizantes con el organismo humano”.
1.1 Introducción.
En la vida no existen efectos sin causas ni causas sin consecuencias,
por tanto, cuando se valoran cambios bioenergéticos en la fisiología
humana, se consideran las fuentes energéticas: el Sol, el campo
magnético de la Tierra y los rayos cósmicos como mode-ladores
del comportamiento de la bioenergía.
Los rayos cósmicos y el campo magnético de la Tierra
revisten interés por diferentes razones, pero en este trabajo sólo
se considerará el papel que juegan en el complejo ge-neral de la
acción helio-biológica sobre el organismo humano. Esta acción
es el estudio de la influencia de la actividad solar sobre la biosfera
a partir de las manifestaciones esporádicas y periódicas
del Sol relacionadas con los procesos eruptivos que en él ocurren.
El autor, junto al prof. Juan Carlos Russo elaboraron investigaciones
en la Argentina en el 2002
1.2 La Bioenergía como Materia.
Las fotografías mostradas en las figuras 1-4, fueron tomadas
con una cámara Kirlian [1]. Dan una información cualitativa
de la variación de los tonos grises y no miden la intensidad luminosa,
sino que se puede observar el “efecto corona” que se obtiene cuan-do se
somete un objeto cualquiera a una alta tensión de 12 kV aproximadamente.
Se aprovecha este efecto corona en objetos vivos para precisar el espectro
bioenergético en su contorno. En los objetos inanimados, este efecto
es siempre el mismo mientras que en los seres vivos, la distribución
bioenergética depende estrechamente de las caracterís-ticas
fisiológicas y del estado de salud del individuo.
En el concepto de la medicina tradicional china, se considera el estado
de salud como un sistema de balance energético, es decir, que el
organismo, sus estructuras y tejidos, se encuentran relacionados con la
activación energética que existe en ellos. De manera análoga,
la medicina occidental establece que la actividad orgánica se sustenta
en fun-ción de los impulsos neurológicos y cambios químicos
existentes, que en definitiva, son resultados de modificaciones en el balance
energético del organismo. Desde el punto de vista chino, la energía
constituye el componente primario de todo proceso fisiológico. La
bioenergía de cada ser vivo es el producto de la unión de
varios tipos de energía y es materia indispensable para la vida
[2], [3], [4], [5].
Los tipos de energía que en su acción conjunta devienen
en bioenergía según el concep-to de la medicina tradicional
china, son:
1.3 Los Rayos Cósmicos y su interacción con el
Campo Magnético Terrestre.
Los rayos cósmicos son radiaciones ionizantes. Son flujos de
partículas de muy alta energía que llegan a la Tierra desde
la Galaxia. La existencia de estos rayos fue estable-cida en 1912, y la
investigación más detallada de su composición, energía
y distribución en el espacio resultó posible con el desarrollo
de la cosmonáutica.
Existe una diferencia entre la radiación cósmica primaria
y la secundaria [6]. La radia-ción cósmica primaria llega
a las fronteras de la atmósfera terrestre desde los espacios del
universo y desde el Sol. Está constituida en un 92% de protones,
y en un 6.3% de partículas alfa. A pesar de su composición
esencialmente protónica, cerca del 50% de energía de esta
radiación corresponde a los núcleos con número atómico
Z >1.
La radiación cósmica secundaria se forma como resultado
de la interacción de la radia-ción primaria con los núcleos
de los átomos que son parte integrante de la atmósfera de
la Tierra. En ella se encuentran casi todas las partículas elementales
conocidas [6].
Figura. 5- Cinturones de Radiación alrededor de la Tierra.

Jolodov, demostró que es el cerebro quien percibe la influencia
del campo magnético sin la intervención de ninguno de los
órganos de los sentidos [6]. De este modo, en los primeros momentos
el campo magnético influye, ante todo, en las funciones del Sistema
Nervioso Central (SNC), pero luego su efecto repercute posiblemente en
el funciona-miento de otros órganos cuyas células se destacan
por un alto nivel metabólico.
Durante el Período Cuaternario (3,06 – 2,8 millones de
años), la polaridad del campo magnético terrestre cambió
en cuatro ocasiones. Esta inversión geomagnética va acom-pañada
de un brusco aumento de la radiación cósmica. Debe destacarse
la coincidencia con el hecho de que la evolución del hombre comenzó
en los finales de la última época de radiación, hace
aproximadamente 3 millones de años [7]. También ha sido estableci-do
que con las inversiones geomagnéticas se intensifica el campo radioactivo
de la Tie-rra, coinciden cataclismos biológicos, perecen especies
antiguas de animales, plantas e insectos y surgen otras nuevas; y cambian
considerablemente las propiedades heredadas como resultado de mutaciones.
M. Takata, en 1935, demostró que la reacción F (precipitación
de proteínas de la san-gre), depende de la posición relativa
de la Tierra con relación al Sol. En posteriores in-vestigaciones,
se demostró que en el período de la actividad solar el estado
de la sangre depende de la latitud geográfica: mientras más
cerca de los polos, con más intensidad reacciona la sangre al aumento
de la radiación solar. Este fenómeno se explica porque cerca
de los polos de la Tierra, la atmósfera tiene mayor penetrabilidad
a la radiación cósmica.
La influencia de la actividad solar en los organismos vivos se produce
mediante el cam-po magnético terrestre; las más insignificantes
fluctuaciones de la intensidad geomagné-tica repercuten en las células
de los organismos y en su sistema nervioso [7]. Existen fundamentos para
considerar que solamente gracias al campo geomagnético se realiza
la “autorregulación” del funcionamiento celular y del organismo
en general, y sólo gracias a este campo se conservan las propiedades
eléctricas y magnéticas de las células vivas.
A. Dubrov, estableció que los campos electromagnéticos interfieren directamente en el funcionamiento de las células modificando la permeabilidad de la membrana celular, incluyendo el campo geomagnético [6].
B. Chizhevski, en 1930, demostró que las colonias de microorganismos
retrasan su ve-locidad de crecimiento con el aumento de la radiación
cósmica, y que ejerce un control sobre la reproducción y
el crecimiento celular [7].
En el ser humano, los órganos más susceptibles a los
rayos cósmicos son: el estómago, el corazón, el pulmón,
la médula ósea, la vejiga, el esófago y las mamas
[8].
1.4 Acción de las Radiaciones Ionizantes sobre el Tejido Biológico.
La acción de las radiaciones ionizantes sobre el organismo del
hombre puede producir en los tejidos biológicos complejos procesos
físico-químicos y bioquímicos [9]. Cuando las células
absorben radiaciones ionizantes tienen lugar procesos de ionización
y excita-ción (efecto Compton, efecto fotoeléctrico, etc.).
Los átomos y moléculas ionizadas se redisponen formando moléculas
estables o inestables, o bien radicales libres, con lo que se producen
nuevas reacciones químicas con las moléculas contiguas.
Se conoce que las dos terceras partes de la composición del
tejido humano se compone de agua y carbono. El agua se descompone por acción
de la radiación en hidrógeno (H+) y un radical hidróxido
(OH-), que forman directamente o mediante reacciones secunda-rias otros
productos de una alta actividad química (HO2, H2, O2). Estos compuestos
interaccionan con las moléculas de las sustancias orgánicas
del tejido oxidándolas y finalmente, destruyéndolas.
Estos cambios en cualquier parte del organismo humano pueden dar lugar
a una serie de efectos nocivos que podrían conducir en definitiva
a cambios genéticos. No obstante, el daño causado depende
de la cantidad de energía absorbida, de la velocidad de absorción
de las radiaciones, y del mecanismo seguido por esta, siendo su efecto
acumulativo a lo largo de prolongados tiempos de exposición. Debido
a la irradiación se interrumpe el funcionamiento de los complejos
procesos que rigen la actividad biológica del ser hu-mano.
En dependencia de la magnitud de las dosis absorbida de las radiaciones
y de las parti-cularidades de cada organismo, estos cambios pueden ser
reversibles o irreversibles. En el caso de las modificaciones reversibles,
presentes para bajas dosis de absorción, el tejido afectado puede
restablecer su actividad funcional. Los cambios irreversibles se producen
por altas dosis de absorción y producen daños irremediables
en uno o varios órganos, o en todo el organismo.
Los efectos biológicos de las radiaciones ionizantes dependen
del tipo, calidad y canti-dad de irradiación, su distribución
en el tiempo y el organismo, así como la localización de
la fuente de radiación. Dependen también de factores de contacto
biológico como son el grado de oxigenación, el contenido
de agua de los tejidos, y su estado metabólico.
En la Tabla 1 se indican los posible efectos biológicos de las
radiaciones ionizantes en dependencia de las dosis absorbidas por el organismo
humano [9].
Tabla 1. Efectos biológicos de las radiaciones (Rayos X
o Gamma).
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En el caso de dosis absorbidas que superan la mortal en 102-103 veces,
el hombre puede perecer durante el momento de la irradiación.
Las dosis absorbidas de radiación que causan el deterioro de
diferentes partes del ser humano y provocan con posterioridad la muerte,
superan el nivel de la dosis absorbida mortal de radiación en todo
el cuerpo. En la Tabla 2 se indican las magnitudes de las dosis mortales
para diferentes partes del ser humano.
Tabla 2. Dosis mortales para diferentes partes del cuerpo humano.
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| 2000 | Cabeza |
| 3000 | Parte inferior del estómago (abdomen) |
| 5000 | Parte superior del estómago |
| 10 000 | Pecho |
| 20 000 | Extremidades |
Un factor muy importante a considerar durante la valoración
del grado de irradiación recibido lo constituye el conocimiento
sobre el tiempo de exposición a la radiación.
El efecto biológico de las radiaciones ionizantes aumenta con
la elevación de la densi-dad del flujo de partículas por
unidad de área irradiada, por ello, ambos factores deben ser considerados
en la determinación del daño biológico y la magnitud
de la dosis ab-sorbida.
Es necesario señalar que la efectividad biológica para
cada tipo de radiación ionizante depende de la sección eficaz
de interacción del flujo de partículas que la compone.
Por ejemplo, el efecto perjudicial de una partícula alfa
con 3 MeV de energía cinética es muy superior al de una partícula
beta de igual energía debido a que la primera es ca-paz de producir
40 000 pares iónicos por cada milímetro de trayectoria, mientras
que la segunda produce unos 4 pares iónicos por milímetro.
De ahí que en el primer caso sean suficientes 40 micrómetros
de tejido biológico para atenuarla, mientras que en el segun-do
caso se requiere de 0,13 milímetros [9].
Se puede entonces afirmar que la capa superficial de la piel es suficiente
para detener por absorción el flujo de partículas provenientes
de una fuente externa al cuerpo, no siendo posible que alcancen los órganos
productores de células de la sangre y otros ór-ganos importantes
del ser humano.
Por otro lado, la irradiación con neutrones, rayos gamma y electrones
de elevada ener-gía penetran en el tejido biológico profundamente
provocando un severo perjuicio.
Otro aspecto a considerar durante el análisis del grado de daño
por irradiación consiste en determinar las dimensiones de la superficie
irradiada, ya que cuanto mayor sea ésta, mayor será el efecto
biológico resultante.
Una dosis absorbida de 450 rads por una superficie de tejido de 6 cm2
no produce un gran daño, pero la misma magnitud de dosis absorbida
para todo el cuerpo es capaz de producir la muerte en un 50% de las personas
afectadas.
El efecto de las radiaciones ionizantes sobre cada persona depende
de las particularida-des de cada organismo. Las personas adultas mayores
de 25 años son más resistentes a la irradiación.
Si la fuente de radiaciones está en el interior del cuerpo,
la mayor peligrosidad la tienen las partículas alfa y beta porque
afectan la mucosa de los órganos internos.
Entre los mecanismos por los que se trasladan fuentes de radiaciones
ionizantes al in-terior del cuerpo humano se cuentan: la inhalación
de aire contaminado, ingestión de sustancias radioactivas o agua
contaminada por la radioactividad, y a través de la piel por heridas
abiertas.
En la rapidez de la eliminación de las sustancias radioactivas
del organismo influye el tipo de radionúclido; si son del mismo
tipo del consumido por el hombre en su alimen-tación (sodio, cloro,
potasio y otros) son retenidos un tiempo mayor.
No ocurre así con los gases inertes radiactivos como el argón,
xenón, kriptón y otros, que pasando a la sangre por intermedio
de los pulmones, no son sustancias que forman parte de la composición
del tejido biológico por lo que no son retenidos.
La distribución de los radionúclidos por el organismo,
en dependencia de su tipo, no es siempre uniforme. En el tejido óseo
se acumulan con preferencia el radio, el uranio y el plutonio (emisores
de partículas alfa); el estroncio y el itrio (emisores de partículas
be-ta). Son sustancias de muy lenta eliminación.
1.5 Algunas Particularidades del Efecto Biológico de las Radiaciones Ionizantes.
Entre las particularidades del efecto de las radiaciones ionizantes sobre el tejido biológi-co, se destacan las siguientes [9]:
Tabla 3. Daños crónicos por irradiación externa
e interna.
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| Pequeños dolores de cabeza
Pereza Flojedad Pérdida del sueño y del apetito |
Intensificación de los síntomas de primer grado
Se acentúan los procesos de intercambio bioquímico Variaciones en el sistema cardiovascular Desorden de los órganos digestivos Hemofilia |
Intensificación aún mayor de los síntomas
Variaciones en el SNC Hemorragias internas Caída del pelo |
En la Tabla 4 se describen los perjuicios provocados en caso de irradiación crónica de la piel.
Tabla 4. Daños por irradiación crónica de
la piel.
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| Variación en la coloración de la piel
Aumento de la temperatura Sudoración Restablecimiento en un período menor de 2 meses |
Cambios en la capa superficial de la piel
Restablecimiento en 4 me-ses |
Cambios en la forma de las uñas
Piel seca Fácil fragmentación de las uñas Alisamiento de las huellas digitales Caída del pelo |
La posibilidad de las radiaciones ionizantes de provocar cambios genéticos en el hom-bre puede ser considerada como perjudicial, especialmente por las lesiones de las góna-das, que dan lugar a que se propaguen especímenes con características genéticas muy diferentes. La irradiación de las células genitales puede causar mutaciones en genera-ciones posteriores. Estas mutaciones son irreversibles una vez que tienen lugar, siendo la mayoría de ellas de carácter pernicioso. No existen en la actualidad pruebas conclu-yentes acerca de una dosis umbral para alcanzar dichas mutaciones. Las dosis pequeñas podrían ser acumulativas y el resultado final podría no manifestarse hasta después de pasadas varias generaciones [9].
1.5 La Biometría Azimutal como alternativa para predecir enfermedades.
El agua y el carbono representan la mayor parte de los componentes que
constituyen la materia del ser humano. Formando parte también de
los tejidos se encuentran los ele-mentos sodio, potasio, litio, etc.; que
forman electrolitos capaces de polarizar cada célu-la del organismo.
Cuando el tejido biológico, una vez polarizado por las corrientes
iónicas que circulan por todo el organismo gracias a la presencia
de los líquidos corporales, y expuesto al campo magnético
de la Tierra, sufren un giro respecto a dicho campo, existe un spin que
tiende a recuperar su posición respecto a la fuerza de atracción,
por tanto, realiza un trabajo; esa información se puede sensar modularmente
mediante la “Biometría Azimu-tal”, un método que permite
hacer los cálculos necesarios y de esta manera señalar los
trastornos bioenergéticos del sujeto en estudio que repercuten en
su salud.
Los objetivos que se persiguen en este trabajo son:
“Bioelectromagnetismo”.
2.1 Elementos Básicos de Electromagnetismo.
“A toda corriente eléctrica le acompaña un campo magnético
en el espacio que lo rodea. Cuando la corriente eléctrica es constante,
el campo asociado es también constante; y cuando es variable, también
lo será el campo magnético” [10].
Las más variadas reacciones que transcurren en el organismo
se acompañan de impulsos eléctricos, o sea, de corrientes
iónicas, y donde quiera que exista una corriente aparece también
el campo electromagnético. Los fenómenos electromagnéticos
son indispensables en todos los procesos que transcurren en el organismo
vivo. Las moléculas de proteínas deben radiar ondas electromagnéticas
muy cortas con el fin de “palpar” el medio ambiente [11].
El ion dentro de un campo magnético rota en un plano perpendicular
al vector de campo con frecuencia proporcional a la carga e intensidad
de campo. Tal movimiento se realiza en los canales iónicos de la
membrana celular. La acción del campo en este caso conduce de nuevo
al cambio de la conductividad de los canales de la membrana [12].
El ion con su envoltura hídrica relacionada con moléculas
de albúmina puede considerarse como un oscilador debido a que producto
de excitaciones, los electrones de sus átomos ascienden continuadamente
a niveles cuánticos superiores, se desexcitan y regresan a los niveles
estables emitiendo energía. La probabilidad de salto desde el subnivel
perturbado al estado final es mucho mayor que la probabilidad de ese salto
con otros valores de frecuencia de campo magnético.
Por último se tiene que con variaciones en la frecuencia del
campo magnético actuante, se cambia el equilibrio dinámico
sobre los iones albuminoideos, lo que es equivalente a la variación
de los parámetros fisiológicos de la célula [12].
En el organismo existe una especie de “radiocomunicación” que
abarca también las células y las moléculas, a la par
que con los canales nerviosos y químicos para la transmisión
de la información [11].
Una de las leyes básicas del electromagnetismo es la inexistencia
en la naturaleza de cargas magnéticas aisladas, por tanto, la estructura
magnética más simple resulta ser una espira con corriente
la cual se denomina dipolo magnético [10].
La figura 6 representa una espira circular que se encuentra en una
región del espacio donde existe un campo magnético de inducción
B. Inicialmente el momento dipolar M de la espira forma un ángulo
µ con la dirección del campo B. La acción de B sobre
el dipolo consistirá en ejercer un torque sobre este que tiende
a hacer colineales los vectores B y M. Este es el principio de los sistemas
de resonancia magnética nuclear.
Figura 6. Representación de una espira circular dentro de un campo magnético.

Si el dipolo está libre y ausente de agentes disipativos, adquirirá
un movimiento oscilatorio alrededor de la posición en que alfa =
0. El torque será:
| (1) |
siendo n el vector unitario normal perpendicular a la superficie y A
el área de la espira. Considerando el ángulo entre n y B,
la magnitud del torque será:
| (2) |
Espontáneamente el dipolo tiende a estar en la posición en que y sean colineales por lo que para llevar el dipolo hasta una posición en que B y M formen un ángulo a, será necesario realizar un trabajo en contra de las fuerzas que forman el torque que tiende a restaurar la espira a la posición alfa = 0.
Este trabajo será:
| (3) | |
| (4) | |
| (5) |
Este trabajo no se pierde sino que se almacena en forma de energía potencial en el sistema por lo que:
| (6) |
Al evaluar esta expresión para alfa = 0 y alfa =
,
se puede concluir que cos a no debe tomar el valor nulo después
de aplicado el campo magnético, por tanto, como
se almacena en energía potencial, ello implica que
es desigual de cero.
Demostrada la existencia de la bioenergía, conocida la interacción
de los rayos cósmicos con el campo magnético, y que estas
radiaciones galácticas tienen efecto ionizante al actuar sobre el
tejido biológico, así como algunos elementos básicos
de electromagnetismo, se está en condiciones de admitir que los
seres vivos están expuestos a todo tipo de radiaciones, sean ionizantes
o no. Por tanto, en los seres vivos se produce el fenómeno de captación
de esas radiaciones y esto sólo es posible a partir de la existencia
de una “antena biológica”.
2.2 Antena Biológica.
La biorrecepción es la capacidad de los seres vivos de captar
y recibir del medio que los rodea diferentes portadores de información
(campos electromagnéticos y radiaciones de todo tipo), ondas de
radio, de televisión, de radares, radiaciones cósmicas, etc.
De esta propiedad surge la definición de “antena biológica”
[13].
Los sensores biológicos son integrales ya que son capaces de
recibir del medio diferentes señales sin discriminar alguna. Como
resultado de la constante recepción de señales a la que está
sometido el hombre, se generan en él determinados biopotenciales
que pueden ser transformados en señales eléctricas. En este
trabajo se obtiene el patrón de la antena biológica a partir
de la medida de dichos potenciales producidos en las diferentes coordenadas
del azimut geomagnético, como respuesta a todos los estímulos
que se reciben.
2.2.1 Características de la Antena Biológica.
La característica más importante de la antena biológica
es que existe independientemente del lugar donde se encuentre
el ser vivo. En Cuba, en 1994, se realizaron experimentos por el Instituto
de Geofísica y Astronomía con el fin de demostrar esta hipótesis.
Se midieron los biopotenciales presentes en varios sujetos en el túnel
de La Habana, en el interior de una jaula de Faraday y dentro de una cámara
de bajo fondo. En todos los casos se comprobó la existencia de un
biopotencial relacionado con las señales recibidas por los sujetos.
Aunque el ser humano es capaz de producir sus propios potenciales a través
de intercambio iónico, en las condiciones de experimentación
no se logró aislar totalmente al individuo de las radiaciones, dada
la profundidad de penetración de los rayos cósmicos [6].
El biopotencial que se mide tiene dos componentes:
| (7) |
Donde:
: es la componente debida
a las radiaciones o efectos externos (99%)
: es la componente debida a los
fenómenos biológicos (1%)
El electrocardiograma debe eliminar los efectos externos y medir sólo
el interno, pero el que interesa en este trabajo es sólo el correspondiente
a los efectos externos, aunque al medir se consideran las dos componentes.
Al espectro energético que rodea a los seres vivos se le denomina
espectro bioenergético y suele proyectarse hacia el exterior entre
35 y 40 cm, aunque hay personas que alcanzan hasta 100 cm. Por esta razón
se dice que la biorrecepción no está en el cuerpo orgánico
sino en el cuerpo energético, y aunque la resistencia del cuerpo
humano es elevada, se ha demostrado que este espectro representa una interfaz
entre el medio externo y el tejido biológico [13].
La antena biológica es semidireccional, alcanzando la máxima
recepción en la región frontal, esto es, en dependencia del
azimut hacia donde se gira así será la adquisición
de mayor cantidad de energía, ya que constantemente el conjunto
de células que forman el organismo está realizando torques
y trabajos bioenergéticos respecto al campo magnético de
la Tierra [13].
La antena se puede afectar, como ya se ha indicado, por un desequilibrio
bioenergético. En estos casos hay que aplicar terapias rápidamente.
De no hacerse, surgen problemas orgánicos.
2.3 Análisis de la Impedancia de los Electrodos utilizados en la Biometría Azimutal.
Los valores de impedancia y de fase se tabulan con el utilitario Excel
de Microsoft, obteniéndose el gráfico Ze y Fase vs Frecuencia,
representado en la figura 7.
Figura 7. Características de Impedancia y Fase vs Frecuencia

Para efectuar el cálculo de la impedancia, se unen dos electrodos desechables de ECG con una capa fina entre ambos de gel conductora. En el experimento se empleó un metro de impedancia marca TESLA. Una vez calibrado el instrumento se procedió a realizar las mediciones tomando los valores de impedancia y de fase a medida que se realizaba un barrido en el intervalo de frecuencias de 50Hz a 24 kHz.
2.4 Modelo Cualitativo del Comportamiento del Ser Vivo ante la Influencia de los Campos Magnéticos.
La figura 8 muestra un modelo eléctrico del comportamiento del ser vivo ante la influencia de los campos magnéticos empleado para el desarrollo del análisis de las bases teóricas de la Biometría Azimutal.
Figura 8. Modelo
eléctrico para la simulación de la influencia del campo magnético
sobre el ser humano.

Todas las células sanas son en la práctica como minúsculas
“pilas”, con una diferencia de potencial entre el interior y el exterior
de unos 70-90 mV, debido a las concentraciones de iones específicos,
principalmente sodio y potasio. Estas células pueden resonar en
una gama de frecuencias entre los 27 y 250 MHz [14].
Cuando estas “pilas” se destruyen, aparecen síntomas de alguna
enfermedad en los pacientes y se hace necesario recargarlas mediante algún
tipo de terapia curativa.
El ancho de banda de una célula es aproximadamente de 10 MHz,
o sea, fc = ±5 MHz. Hay células sintonizadas en 28 MHz, otras
en 50, 62, 72 MHz, etc., hasta llegar a las células sintonizadas
a 250 MHz. Esta condición depende del tipo de tejido y aparece en
su salida el biopotencial que es medible en modo directo.
Existen dos efectos capacitivos, uno relacionado con la naturaleza
de las membranas de las células que constituyen el tejido vivo,
y el otro asociado a la interfaz electrodo-electrolito [14]. C1 y C2 pueden
alcanzar valores relativamente altos asociados a la capacidad de la interfaz;
R3 y R4 simulan el efecto de contacto óhmico entre la piel y el
electrodo. R1 y R2 justifican el paso de la corriente directa a través
de la interfaz. Rt es la resistencia de los fluidos y tejidos del cuerpo.
Ct es la capacidad asociada a la naturaleza de las membranas de las células
que constituyen el tejido vivo [15].
La aparición de tales parámetros concentrados modela
el medio interno biológico, al cual se añade un generador
Vb, dependiente de la tensión que sale por el diodo y justifica
la aparición de corrientes procedentes del receptor biológico.
El diodo rectificador D se relaciona con la colocación del sujeto
en el eje de coordenadas. Rb es la resistencia interna del generador biológico,
E1 y E2 son potenciales de media celda. R0 es la resistencia de salida
del receptor biológico. Em es el potencial de membrana.
La impedancia de entrada Zd del medidor digital se ve desde el cable
de paciente. Su impedancia de entrada está formada por Xcm // Rd,
siendo Cm la capacidad de entrada del medidor y Rd su resistencia de entrada.
Para minimizar los efectos indeseables de interferencia, este medidor es
de entrada diferencial con un elevado CMRR y elevada impedancia de entrada
(típico de mediciones en el campo electrométrico). Para la
simulación del modelo cualitativo se empleó el utilitario
Electronics Workbench.
Del modelo cualitativo de la figura 8, se simula primero el circuito
con los siguientes
valores: R1=100 W, C1=1-50 nF, L=0.001mH, el diodo y el generador en
50 mVpp de
una señal; sinusoidal y una frecuencia de 100 MHz, con resistencia
de carga de RL=500W, que representa a parámetros concentrados el
receptor biológico, lo que se muestra en la figura 9.
.
Figura 9. Modelo del Receptor Biológico.

La figura 10 muestra la señal obtenida en el osciloscopio a la salida del modelo del receptor biológico.
Figura 10. Señal obtenida en el osciloscopio a la salida
del modelo del receptor biológico.

El modelo presentado cumple los parámetros que se necesitan para
que todas las células del cuerpo resuenen en su correspondiente
frecuencia, ya que al hacer un barrido por el eje de las abscisas (frecuencias),
se obtiene respuesta a partir de 14.59 MHz y se deja de obtener resultado
en 473.9 MHz. En otras palabras, el circuito deja pasar cualquier frecuencia
desde 14.59 MHz hasta 473.9 MHz. Para una frecuencia central de 100 MHz,
se obtiene una tensión de 0.8 V, y para el 70% de la señal,
o sea, en -3 dB, la tensión es de 0.567 V.
Para las frecuencias de corte f1 y f2, suponiendo un valor de Q = 5,
correspondiente a un circuito de mucha selectividad, los valores que se
obtienen son:

Si K = 0, las raíces son imaginarias puras,
y
consecuentemente es una sinusoide no amortiguada de período T0.
Si K =1, las dos raíces son iguales y corresponden al caso de amortiguamiento
crítico. Si K>1, no existen oscilaciones en la salida y se dice
que la respuesta es sobreamortiguada. Para K<1, la salida será
una sinusoide cuya amplitud disminuye con el tiempo, lo que implica que
es subamortiguada. El factor de amortiguamiento es inversamente al factor
de calidad Q del circuito. Cuando el circuito está constituido por
una combinación en paralelo de R, L y C, entonces:

Del análisis de esta ecuación se obtiene que el circuito
RLC tiene es K»0, por lo que las raíces son imaginarias
puras,
y la respuesta
será una sinusoide no amortiguada de período T0 en
RL1, y se obtendrá la señal rectificada. El resto del circuito
del modelo cualitativo procesará esta onda rectificada para dar
como resultado el biopotencial que toma el medidor digital en el modo directo
(figura 11) [16].
Figura 11. Componente de CD en la señal a la salida del modelo cualitativo para diferentes valores de frecuencias.

Se aprecia que la señal obtenida tiene implícita una componente de directa que representa el potencial obtenido del sujeto bajo estudio orientado según los ejes establecidos (rosa náutica) para la aplicación del método del azimut magnético.
2.5 Variación de la frecuencia de resonancia del tejido.
La compliancia es la variación de la capacidad del tejido. Así
mismo, la inertancia es la oposición al cambio brusco del flujo
iónico que circula sin cesar por todo el cuerpo que está
formado por fibras, grasas, etc. Cada una de estas células deben
responder de modo diferente a cada frecuencia de estímulo, y la
respuesta de cada tipo de tejido será de acuerdo a su morfología.
A partir de lo anterior dicho, en la simulación del receptor
biológico considerando diferentes valores de compliancia, y en el
intervalo de frecuencias de resonancia de las células entre
27 y 250 MHz, se obtuvieron los diagramas de Amplitud (dB) vs. Frecuencia
( MHz ) que se muestran en la figura 12.
Figura 12. Diagramas de Amplitud vs Frecuencia para diferentes tejidos.

Se observa de la figura 12 que para valores de compliancia de 1, 15,
25 y 50 nF, las frecuencias de resonancia correspondientes son 158, 41.7,
31.7, y 22 MHz respectivamente.
Por tanto, la frecuencia de resonancia varía inversamente proporcional
a la compliancia del tejido, o sea, a menor valor de compliancia la frecuencia
de resonancia aumenta, y este parámetro dependerá del tipo
de célula por unidad de volumen.
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