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Radiestesistas del mundo

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Maestria del Bioingeniero Manuel Lopez Rodriguez de La Habana.-

A este ingeniero le fue otorgada la Maestria en Bioingenieria con este trabajo, lo extraordinario es que existía la terapia para este sistema, que ahora se viene a  descubrir un tipo de deteccion, es la energioterapia, ya le hemos mandado ese asunto y está en en plena investigacion.-
O sea que el alivio, previo diagnostico médico, se conocia, lo que no se sabía como detectar dentro del sistema energioterapeutico la desarmonizacion de órganos o sistemas humanos, de una manera cientifica, aceptable y comprobable.-


Capítulo Uno

  “Interacción de las Radiaciones Ionizantes con el organismo humano”.

1.1 Introducción.
En la vida no existen efectos sin causas ni causas sin consecuencias, por tanto, cuando se valoran cambios bioenergéticos en la fisiología humana, se consideran las fuentes energéticas: el Sol, el campo magnético de la Tierra y los rayos cósmicos como mode-ladores del comportamiento de la bioenergía.
Los rayos cósmicos y el campo magnético de la Tierra revisten interés por diferentes razones, pero en este trabajo sólo se considerará el papel que juegan en el complejo ge-neral de la acción helio-biológica sobre el organismo humano. Esta acción es el estudio de la influencia de la actividad solar sobre la biosfera a partir de las manifestaciones esporádicas y periódicas del Sol relacionadas con los procesos eruptivos que en él ocurren.
El autor, junto al prof. Juan Carlos Russo elaboraron investigaciones en la Argentina en el 2002

1.2 La Bioenergía como Materia.
Las fotografías mostradas en las figuras 1-4, fueron tomadas con una cámara Kirlian [1]. Dan una información  cualitativa de la variación de los tonos grises y no miden la intensidad luminosa, sino que se puede observar el “efecto corona” que se obtiene cuan-do se somete un objeto cualquiera a una alta tensión de 12 kV aproximadamente. Se aprovecha este efecto corona en objetos vivos para precisar el espectro bioenergético en su contorno. En los objetos inanimados, este efecto es siempre el mismo mientras que en los seres vivos, la distribución bioenergética depende estrechamente de las caracterís-ticas fisiológicas y del estado de salud del individuo.
En el concepto de la medicina tradicional china, se considera el estado de salud como un sistema de balance energético, es decir, que el organismo, sus estructuras y tejidos, se encuentran relacionados con la activación energética que existe en ellos. De manera análoga, la medicina occidental establece que la actividad orgánica se sustenta en fun-ción de los impulsos neurológicos y cambios químicos existentes, que en definitiva, son resultados de modificaciones en el balance energético del organismo. Desde el punto de vista chino, la energía constituye el componente primario de todo proceso fisiológico. La bioenergía de cada ser vivo es el producto de la unión de varios tipos de energía y es materia indispensable para la vida [2], [3], [4], [5].
Los tipos de energía que en su acción conjunta devienen en bioenergía según el concep-to de la medicina tradicional china, son:

El tórax es el lugar de unión y partida de estas energías, la cual toma dos caminos que garantizan varias funciones. El primero es salir por la garganta asegurando la es-piración y con ello, el habla y la respiración. El segundo camino es penetrando en el corazón y los vasos para impulsar la circulación de la sangre.


1.3 Los Rayos Cósmicos y su interacción con el Campo Magnético Terrestre.

Los rayos cósmicos son radiaciones ionizantes. Son flujos de partículas de muy alta energía que llegan a la Tierra desde la Galaxia. La existencia de estos rayos fue estable-cida en 1912, y la investigación más detallada de su composición, energía y distribución en el espacio resultó posible con el desarrollo de la cosmonáutica.
Existe una diferencia entre la radiación cósmica primaria y la secundaria [6]. La radia-ción cósmica primaria llega a las fronteras de la atmósfera terrestre desde los espacios del universo y desde el Sol. Está constituida en un 92% de protones, y en un 6.3% de partículas alfa. A pesar de su composición esencialmente protónica, cerca del 50% de energía de esta radiación corresponde a los núcleos con número atómico Z >1.
La radiación cósmica secundaria se forma como resultado de la interacción de la radia-ción primaria con los núcleos de los átomos que son parte integrante de la atmósfera de la Tierra. En ella se encuentran casi todas las partículas elementales conocidas [6].

                         Figura. 5- Cinturones de Radiación alrededor de la Tierra.

Esta radiación es isotrópica, y solamente el espacio interplanetario y el campo magnéti-co terrestre distorsionan esa isotropía, manifestándose con mayor fuerza en la zona ecuatorial. En el espacio cósmico circunterrestre existen cinturones de radiación, esto es: zonas llenas de partículas cósmicas capturadas por el campo magnético terrestre. En la figura 5 se representan dichos cinturones, que presentan forma toroidal (por el eje de las abscisas se indica la distancia en múltiplos del radio de la esfera terrestre). Los cintu-rones se diferencian por la distinta concentración y los tipos de partículas que se en-cuentran en ellos. Durante los vuelos cósmicos se tiene en cuenta la existencia y dispo-sición de estos cinturones de radiación debido a su elevada capacidad ionizante.
La energía de la mayoría de las partículas de la radiación cósmica primaria supera los 108 eV, y para algunas partículas puede ser mayor que 1021 eV. La potencia total de la radiación cósmica que llega a la Tierra es del orden de los 1.5 GW, pero esta es infini-tamente pequeña en comparación con la energía que se recibe desde el Sol [6].
El campo magnético de la Tierra junto con la atmósfera, forma una especie de pantalla protectora contra la lluvia letal de radiación cósmica ya que una parte de estas radiacio-nes ionizantes son nocivas para los seres vivos. Mientras más fuerte sea el campo geo-magnético, mayor será la efectividad de esta barrera y viceversa.
El magnetismo terrestre varía continuamente e involucra a todos los períodos naturales. Al responder a las fluctuaciones magnéticas, los organismos actúan como si estuvieran midiendo los cambios en la intensidad de la radiación cósmica que incide sobre la at-mósfera. El mundo orgánico y el inorgánico están ambos penetrados por fuerzas magné-ticas que dictan a la Tierra sus condiciones [6].
La disminución de la intensidad del campo geomagnético se percibe con extraordinaria sensibilidad por todos los seres vivos. Generalmente el ser humano no muestra ningún tipo de sensibilidad al campo magnético. Esto no significa que su organismo no lo per-ciba. La fluctuación del campo geomagnético no se manifiesta en forma evidente en el hombre, o sea, el fenómeno no llega a reconocerse a menos que se trate de un organis-mo que plantee alguna anomalía. En ocasiones, el campo magnético puede aliviar un dolor, pero en otros casos puede hacer resurgir antiguos dolores que ya no se manifesta-ban [7].
En personas sometidas al efecto del campo magnético durante largo tiempo, se presenta-ron una serie de desarreglos: cefaleas, dolores en la zona del corazón, agotamiento, falta de apetito, insomnio, y otros [7]. En investigaciones con animales, los científicos con-cluyeron que las señales magnéticas se perciben directamente por el cerebro.

Jolodov, demostró que es el cerebro quien percibe la influencia del campo magnético sin la intervención de ninguno de los órganos de los sentidos [6]. De este modo, en los primeros momentos el campo magnético influye, ante todo, en las funciones del Sistema Nervioso Central (SNC), pero luego su efecto repercute posiblemente en el funciona-miento de otros órganos cuyas células se destacan por un alto nivel metabólico.
Durante el Período Cuaternario (3,06 – 2,8  millones de años), la polaridad del campo magnético terrestre cambió en cuatro ocasiones. Esta inversión geomagnética va acom-pañada de un brusco aumento de la radiación cósmica. Debe destacarse la coincidencia con el hecho de que la evolución del hombre comenzó en los finales de la última época de radiación, hace aproximadamente 3 millones de años [7]. También ha sido estableci-do que con las inversiones geomagnéticas se intensifica el campo radioactivo de la Tie-rra, coinciden cataclismos biológicos, perecen especies antiguas de animales, plantas e insectos y surgen otras nuevas; y cambian considerablemente las propiedades heredadas como resultado de mutaciones.
M. Takata, en 1935, demostró que la reacción F (precipitación de proteínas de la san-gre), depende de la posición relativa de la Tierra con relación al Sol. En posteriores in-vestigaciones, se demostró que en el período de la actividad solar el estado de la sangre depende de la latitud geográfica: mientras más cerca de los polos, con más intensidad reacciona la sangre al aumento de la radiación solar. Este fenómeno se explica porque cerca de los polos de la Tierra, la atmósfera tiene mayor penetrabilidad a la radiación cósmica.
La influencia de la actividad solar en los organismos vivos se produce mediante el cam-po magnético terrestre; las más insignificantes fluctuaciones de la intensidad geomagné-tica repercuten en las células de los organismos y en su sistema nervioso [7]. Existen fundamentos para considerar que solamente gracias al campo geomagnético se realiza la “autorregulación” del funcionamiento celular y del organismo en general, y sólo gracias a este campo se conservan las propiedades eléctricas y magnéticas de las células vivas.

A. Dubrov, estableció que los campos electromagnéticos interfieren directamente en el funcionamiento de las células modificando la permeabilidad de la membrana celular, incluyendo el campo geomagnético [6].

B. Chizhevski, en 1930, demostró que las colonias de microorganismos retrasan su ve-locidad de crecimiento con el aumento de la radiación cósmica, y que ejerce un control sobre la reproducción y el crecimiento celular [7].
En el ser humano, los órganos más susceptibles a los rayos cósmicos son: el estómago, el corazón, el pulmón, la médula ósea, la vejiga, el esófago y las mamas [8].

1.4 Acción de las Radiaciones Ionizantes sobre el Tejido Biológico.

La acción de las radiaciones ionizantes sobre el organismo del hombre puede producir en los tejidos biológicos complejos procesos físico-químicos y bioquímicos [9]. Cuando las células absorben radiaciones ionizantes tienen lugar procesos de ionización y excita-ción (efecto Compton, efecto fotoeléctrico, etc.). Los átomos y moléculas ionizadas se redisponen formando moléculas estables o inestables, o bien radicales libres, con lo que se producen nuevas reacciones químicas con las moléculas contiguas.
Se conoce que las dos terceras partes de la composición del tejido humano se compone de agua y carbono. El agua se descompone por acción de la radiación en hidrógeno (H+) y un radical hidróxido (OH-), que forman directamente o mediante reacciones secunda-rias otros productos de una alta actividad química (HO2, H2, O2). Estos compuestos interaccionan con las moléculas de las sustancias orgánicas del tejido oxidándolas y finalmente, destruyéndolas.
Estos cambios en cualquier parte del organismo humano pueden dar lugar a una serie de efectos nocivos que podrían conducir en definitiva a cambios genéticos. No obstante, el daño causado depende de la cantidad de energía absorbida, de la velocidad de absorción de las radiaciones, y del mecanismo seguido por esta, siendo su efecto acumulativo a lo largo de prolongados tiempos de exposición. Debido a la irradiación se interrumpe el funcionamiento de los complejos procesos que rigen la actividad biológica del ser hu-mano.
En dependencia de la magnitud de las dosis absorbida de las radiaciones y de las parti-cularidades de cada organismo, estos cambios pueden ser reversibles o irreversibles. En el caso de las modificaciones reversibles, presentes para bajas dosis de absorción, el tejido afectado puede restablecer su actividad funcional. Los cambios irreversibles se producen por altas dosis de absorción y producen daños irremediables en uno o varios órganos, o en todo el organismo.
Los efectos biológicos de las radiaciones ionizantes dependen del tipo, calidad y canti-dad de irradiación, su distribución en el tiempo y el organismo, así como la localización de la fuente de radiación. Dependen también de factores de contacto biológico como son el grado de oxigenación, el contenido de agua de los tejidos, y su estado metabólico.
En la Tabla 1 se indican los posible efectos biológicos de las radiaciones ionizantes en dependencia de las dosis absorbidas por el organismo humano [9].

Tabla 1.  Efectos biológicos de las radiaciones (Rayos X o Gamma).
 

DOSIS AGUDA (rads)
EFECTO PROBABLE
0-25
Ninguna lesión evidente
25-50
Posibles cambios en la sangre pero ninguna lesión grave
50-100
Cambios en las células de la sangre, alguna lesión, ninguna invalidez
100-200
Lesión, posible invalidez
200-400
Certeza de lesión e invalidez, posible muerte
400-500
50% de mortalidad en 30días
600 o más
Probablemente mortal

En el caso de dosis absorbidas que superan la mortal en 102-103 veces, el hombre puede perecer durante el momento de la irradiación.
Las dosis absorbidas de radiación que causan el deterioro de diferentes partes del ser humano y provocan con posterioridad la muerte, superan el nivel de la dosis absorbida mortal de radiación en todo el cuerpo. En la Tabla 2 se indican las magnitudes de las dosis mortales para diferentes partes del ser humano.

Tabla 2.  Dosis mortales para diferentes partes del cuerpo humano.
 

DOSIS (rads) 
PARTE DEL CUERPO HUMANO
2000  Cabeza
3000 Parte inferior del estómago (abdomen)
5000 Parte superior del estómago
10 000 Pecho
20 000 Extremidades

 Un factor muy importante a considerar durante la valoración del grado de irradiación recibido lo constituye el conocimiento sobre el tiempo de exposición a la radiación.
El efecto biológico de las radiaciones ionizantes aumenta con la elevación de la densi-dad del flujo de partículas por unidad de área irradiada, por ello, ambos factores deben ser considerados en la determinación del daño biológico y la magnitud de la dosis ab-sorbida.
Es necesario señalar que la efectividad biológica para cada tipo de radiación ionizante depende de la sección eficaz de interacción del flujo de partículas que la compone.
Por ejemplo, el efecto perjudicial  de una partícula alfa con 3 MeV de energía cinética es muy superior al de una partícula beta de igual energía debido a que la primera es ca-paz de producir 40 000 pares iónicos por cada milímetro de trayectoria, mientras que la segunda produce unos 4 pares iónicos por milímetro. De ahí que en el primer caso sean suficientes 40 micrómetros de tejido biológico para atenuarla, mientras que en el segun-do caso se requiere de 0,13 milímetros [9].
Se puede entonces afirmar que la capa superficial de la piel es suficiente para detener por absorción el flujo de partículas provenientes de una fuente externa al cuerpo, no siendo posible que alcancen los órganos productores de células de la sangre y otros ór-ganos importantes del ser humano.
Por otro lado, la irradiación con neutrones, rayos gamma y electrones de elevada ener-gía penetran en el tejido biológico profundamente provocando un severo perjuicio.
Otro aspecto a considerar durante el análisis del grado de daño por irradiación consiste en determinar las dimensiones de la superficie irradiada, ya que cuanto mayor sea ésta, mayor será el efecto biológico resultante.
Una dosis absorbida de 450 rads por una superficie de tejido de 6 cm2 no produce un gran daño, pero la misma magnitud de dosis absorbida para todo el cuerpo es capaz de producir la muerte en un 50% de las personas afectadas.
El efecto de las radiaciones ionizantes sobre cada persona depende de las particularida-des de cada organismo. Las personas adultas mayores de 25 años son más resistentes a la irradiación.
Si la fuente de radiaciones está en el interior del cuerpo, la mayor peligrosidad la tienen las partículas alfa y beta porque afectan la mucosa de los órganos internos.
 Entre los mecanismos por los que se trasladan fuentes de radiaciones ionizantes al in-terior del cuerpo humano se cuentan: la inhalación de aire contaminado, ingestión de sustancias radioactivas o agua contaminada por la radioactividad, y a través de la piel por heridas abiertas.
En la rapidez de la eliminación de las sustancias radioactivas del organismo influye el tipo de radionúclido; si son del mismo tipo del consumido por el hombre en su alimen-tación (sodio, cloro, potasio y otros)  son retenidos un tiempo mayor.
No ocurre así con los gases inertes radiactivos como el argón, xenón, kriptón y otros, que pasando a la sangre por intermedio de los pulmones, no son sustancias que forman parte de la composición del tejido biológico por lo que no son retenidos.
La distribución de los radionúclidos por el organismo, en dependencia de su tipo, no es siempre uniforme. En el tejido óseo se acumulan con preferencia el radio, el uranio y el plutonio (emisores de partículas alfa); el estroncio y el itrio (emisores de partículas be-ta). Son sustancias de muy lenta eliminación.

1.5 Algunas Particularidades del Efecto Biológico de las Radiaciones Ionizantes.

Entre las particularidades del efecto de las radiaciones ionizantes sobre el tejido biológi-co, se destacan las siguientes [9]:

Los daños crónicos de los distintos órganos durante la irradiación prolongada se caracte-rizan por diferentes grados y solamente en los casos más serios, debido a la deficiente función del órgano afectado, se origina un complejo proceso de cambios secundarios en otros órganos y sistemas del ser humano. En la Tabla 3  se muestran los daños crónicos por causa de una exposición prolongada a la irradiación externa e interna.

Tabla 3.  Daños crónicos por irradiación externa e interna.
 

PRIMER GRADO
SEGUNDO GRADO
 TERCER GRADO
Pequeños dolores de cabeza

Pereza

Flojedad

Pérdida del sueño y del apetito 

Intensificación de los síntomas de primer grado
Se acentúan los procesos de intercambio bioquímico
Variaciones en el sistema cardiovascular
Desorden de los órganos digestivos
Hemofilia
Intensificación aún mayor de los síntomas

Variaciones en el SNC

Hemorragias internas

Caída del pelo


 

En la Tabla 4 se describen los perjuicios provocados en caso de irradiación crónica de la piel.

Tabla 4.  Daños por irradiación crónica de la piel.
 
 

LEVES
MENOS GRAVES
GRAVES
Variación en la coloración de la piel
Aumento de la temperatura
Sudoración
Restablecimiento en un período menor de 2 meses
Cambios en la capa superficial de la piel

Restablecimiento en 4 me-ses

Cambios en la forma de las uñas
Piel seca
Fácil fragmentación de las uñas
Alisamiento de las huellas digitales
Caída del pelo

La posibilidad de las radiaciones ionizantes de provocar cambios genéticos en el hom-bre puede ser considerada como perjudicial, especialmente por las lesiones de las góna-das, que dan lugar a que se propaguen especímenes con características genéticas muy diferentes. La irradiación de las células genitales puede causar mutaciones en genera-ciones posteriores. Estas mutaciones son irreversibles una vez que tienen lugar, siendo la mayoría de ellas de carácter pernicioso. No existen en la actualidad pruebas conclu-yentes acerca de una dosis umbral para alcanzar dichas mutaciones. Las dosis pequeñas podrían ser acumulativas y el resultado final podría no manifestarse hasta después de pasadas varias generaciones [9].

1.5 La Biometría Azimutal como alternativa para predecir enfermedades.

El agua y el carbono representan la mayor parte de los componentes que constituyen la materia del ser humano. Formando parte también de los tejidos se encuentran los ele-mentos sodio, potasio, litio, etc.; que forman electrolitos capaces de polarizar cada célu-la del organismo.
Cuando el tejido biológico, una vez polarizado por las corrientes iónicas que circulan por todo el organismo gracias a la presencia de los líquidos corporales, y expuesto al campo magnético de la Tierra, sufren un giro respecto a dicho campo, existe un spin que tiende a recuperar su posición respecto a la fuerza de atracción, por tanto, realiza un trabajo; esa información se puede sensar modularmente mediante la “Biometría Azimu-tal”, un método que permite hacer los cálculos necesarios y de esta manera señalar los trastornos bioenergéticos del sujeto en estudio que repercuten en su salud.

Los objetivos que se persiguen en este trabajo son:

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Capítulo Dos

 “Bioelectromagnetismo”.

2.1 Elementos Básicos de Electromagnetismo.

“A toda corriente eléctrica le acompaña un campo magnético en el espacio que lo rodea. Cuando la corriente eléctrica es constante, el campo asociado es también constante; y cuando es variable, también lo será el campo magnético” [10].
Las más variadas reacciones que transcurren en el organismo se acompañan de impulsos eléctricos, o sea, de corrientes iónicas, y donde quiera que exista una corriente aparece también el campo electromagnético. Los fenómenos electromagnéticos son indispensables en todos los procesos que transcurren en el organismo vivo. Las moléculas de proteínas deben radiar ondas electromagnéticas muy cortas con el fin de “palpar” el medio ambiente [11].
El ion dentro de un campo magnético rota en un plano perpendicular al vector de campo con frecuencia proporcional a la carga e intensidad de campo. Tal movimiento se realiza en los canales iónicos de la membrana celular. La acción del campo en este caso conduce de nuevo al cambio de la conductividad de los canales de la membrana [12].
El ion con su envoltura hídrica relacionada con moléculas de albúmina puede considerarse como un oscilador debido a que producto de excitaciones, los electrones de sus átomos ascienden continuadamente a niveles cuánticos superiores, se desexcitan y regresan a los niveles estables emitiendo energía. La probabilidad de salto desde el subnivel perturbado al estado final es mucho mayor que la probabilidad de ese salto con otros valores de frecuencia de campo magnético.
Por último se tiene que con variaciones en la frecuencia del campo magnético actuante, se cambia el equilibrio dinámico sobre los iones albuminoideos, lo que es equivalente a la variación de los parámetros fisiológicos de la célula [12].
En el organismo existe una especie de “radiocomunicación” que abarca también las células y las moléculas, a la par que con los canales nerviosos y químicos para la transmisión de la información [11].
Una de las leyes básicas del electromagnetismo es la inexistencia en la naturaleza de cargas magnéticas aisladas, por tanto, la estructura magnética más simple resulta ser una espira con corriente la cual se denomina dipolo magnético [10].
La figura 6 representa una espira circular que se encuentra en una región del espacio donde existe un campo magnético de inducción B. Inicialmente el momento dipolar M de la espira forma un ángulo µ con la dirección del campo B. La acción de B sobre el dipolo consistirá en ejercer un torque sobre este que tiende a hacer colineales los vectores B y M. Este es el principio de los sistemas de resonancia magnética nuclear.

           Figura 6.  Representación de una espira circular dentro de un campo magnético.

Si el dipolo está libre y ausente de agentes disipativos, adquirirá un movimiento oscilatorio alrededor de la posición en que alfa = 0. El torque será:
 

(1)

siendo n el vector unitario normal perpendicular a la superficie y A el área de la espira. Considerando el ángulo entre n y B, la magnitud del torque será:
 

(2)

Espontáneamente el dipolo tiende a estar en la posición en que   y   sean colineales por lo que para llevar el dipolo hasta una posición en que B y M formen un ángulo a, será necesario realizar un trabajo en contra de las fuerzas que forman el torque que tiende a restaurar la espira a la posición alfa = 0.

 Este trabajo será:
 

(3)
(4)
(5)

Este trabajo no se pierde sino que se almacena en forma de energía potencial en el sistema por lo que:

(6)

Al evaluar esta expresión para alfa = 0 y alfa = , se puede concluir que cos a no debe tomar el valor nulo después de aplicado el campo magnético, por tanto, como  se almacena en energía potencial, ello implica que  es desigual de cero.
Demostrada la existencia de la bioenergía, conocida la interacción de los rayos cósmicos con el campo magnético, y que estas radiaciones galácticas tienen efecto ionizante al actuar sobre el tejido biológico, así como algunos elementos básicos de electromagnetismo, se está en condiciones de admitir que los seres vivos están expuestos a todo tipo de radiaciones, sean ionizantes o no. Por tanto, en los seres vivos se produce el fenómeno de captación de esas radiaciones y esto sólo es posible a partir de la existencia de una “antena biológica”.

2.2 Antena Biológica.

La biorrecepción es la capacidad de los seres vivos de captar y recibir del medio que los rodea diferentes portadores de información (campos electromagnéticos y radiaciones de todo tipo), ondas de radio, de televisión, de radares, radiaciones cósmicas, etc. De esta propiedad surge la definición de “antena biológica” [13].
Los sensores biológicos son integrales ya que son capaces de recibir del medio diferentes señales sin discriminar alguna. Como resultado de la constante recepción de señales a la que está sometido el hombre, se generan en él determinados biopotenciales que pueden ser transformados en señales eléctricas. En este trabajo se obtiene el patrón de la antena biológica a partir de la medida de dichos potenciales producidos en las diferentes coordenadas del azimut geomagnético, como respuesta a todos los estímulos que se reciben.

2.2.1 Características de la Antena Biológica.

La característica más importante de la antena biológica es  que  existe independientemente del lugar donde se encuentre el ser vivo. En Cuba, en 1994, se realizaron experimentos por el Instituto de Geofísica y Astronomía con el fin de demostrar esta hipótesis. Se midieron los biopotenciales presentes en varios sujetos en el túnel de La Habana, en el interior de una jaula de Faraday y dentro de una cámara de bajo fondo. En todos los casos se comprobó la existencia de un biopotencial relacionado con las señales recibidas por los sujetos. Aunque el ser humano es capaz de producir sus propios potenciales a través de intercambio iónico, en las condiciones de experimentación no se logró aislar totalmente al individuo de las radiaciones, dada la profundidad de penetración de los rayos cósmicos [6].
El biopotencial que se mide tiene dos componentes:
 

(7)

Donde:

  : es la componente debida a las radiaciones o efectos externos (99%)

: es la componente debida a los fenómenos biológicos (1%)

El electrocardiograma debe eliminar los efectos externos y medir sólo el interno, pero el que interesa en este trabajo es sólo el correspondiente a los efectos externos, aunque al medir se consideran las dos componentes.
Al espectro energético que rodea a los seres vivos se le denomina espectro bioenergético y suele proyectarse hacia el exterior entre 35 y 40 cm, aunque hay personas que alcanzan hasta 100 cm. Por esta razón se dice que la biorrecepción no está en el cuerpo orgánico sino en el cuerpo energético, y aunque la resistencia del cuerpo humano es elevada, se ha demostrado que este espectro representa una interfaz entre el medio externo y el tejido biológico [13].
La antena biológica es semidireccional, alcanzando la máxima recepción en la región frontal, esto es, en dependencia del azimut hacia donde se gira así será la adquisición de mayor cantidad de energía, ya que constantemente el conjunto de células que forman el organismo está realizando torques y trabajos bioenergéticos respecto al campo magnético de la Tierra [13].
La antena se puede afectar, como ya se ha indicado, por un desequilibrio bioenergético. En estos casos hay que aplicar terapias rápidamente. De no hacerse, surgen problemas orgánicos.

2.3 Análisis de la Impedancia de los Electrodos utilizados en la Biometría Azimutal.

Los valores de impedancia y de fase se tabulan con el utilitario Excel de Microsoft, obteniéndose el gráfico Ze y Fase vs Frecuencia, representado en la figura 7.
                       Figura 7.  Características de Impedancia y Fase vs Frecuencia

Para efectuar el cálculo de la impedancia, se unen dos electrodos desechables de ECG con una capa fina entre ambos de gel conductora. En el experimento se empleó un metro de impedancia marca TESLA. Una vez calibrado el instrumento se procedió a realizar las mediciones tomando los valores de impedancia y de fase a medida que se realizaba un barrido en el intervalo de frecuencias de 50Hz a 24 kHz.

2.4 Modelo Cualitativo del Comportamiento del Ser Vivo ante la Influencia de los Campos Magnéticos.

La figura 8 muestra un modelo eléctrico del comportamiento del ser vivo ante la influencia de los campos magnéticos empleado para el desarrollo del análisis de las bases teóricas de la Biometría Azimutal.

         Figura 8.  Modelo eléctrico para la simulación de la influencia del campo magnético
                          sobre el ser humano.

Todas las células sanas son en la práctica como minúsculas “pilas”, con una diferencia de potencial entre el interior y el exterior de unos 70-90 mV, debido a las concentraciones de iones específicos, principalmente sodio y potasio. Estas células pueden resonar en una gama de frecuencias entre los 27 y 250 MHz [14].
Cuando estas “pilas” se destruyen, aparecen síntomas de alguna enfermedad en los pacientes y se hace necesario recargarlas mediante algún tipo de terapia curativa.
El ancho de banda de una célula es aproximadamente de 10 MHz, o sea, fc = ±5 MHz. Hay células sintonizadas en 28 MHz, otras en 50, 62, 72 MHz, etc., hasta llegar a las células sintonizadas a 250 MHz. Esta condición depende del tipo de tejido y aparece en su salida el biopotencial que es medible en modo directo.
Existen dos efectos capacitivos, uno relacionado con la naturaleza de las membranas de las células que constituyen el tejido vivo, y el otro asociado a la interfaz electrodo-electrolito [14]. C1 y C2 pueden alcanzar valores relativamente altos asociados a la capacidad de la interfaz; R3 y R4 simulan el efecto de contacto óhmico entre la piel y el electrodo. R1 y R2 justifican el paso de la corriente directa a través de la interfaz. Rt es la resistencia de los fluidos y tejidos del cuerpo. Ct es la capacidad asociada a la naturaleza de las membranas de las células que constituyen el tejido vivo [15].
La aparición de tales parámetros concentrados modela el medio interno biológico, al cual se añade un generador Vb, dependiente de la tensión que sale por el diodo y justifica la aparición de corrientes procedentes del receptor biológico. El diodo rectificador D se relaciona con la colocación del sujeto en el eje de coordenadas. Rb es la resistencia interna del generador biológico, E1 y E2 son potenciales de media celda. R0 es la resistencia de salida del receptor biológico. Em es el potencial de membrana.
La impedancia de entrada Zd del medidor digital se ve desde el cable de paciente. Su impedancia de entrada está formada por Xcm // Rd, siendo Cm la capacidad de entrada del medidor y Rd su resistencia de entrada. Para minimizar los efectos indeseables de interferencia, este medidor es de entrada diferencial con un elevado CMRR y elevada impedancia de entrada (típico de mediciones en el campo electrométrico). Para la simulación del modelo cualitativo se empleó el utilitario Electronics Workbench.
Del modelo cualitativo de la figura 8, se simula primero el circuito con los siguientes
valores: R1=100 W, C1=1-50 nF, L=0.001mH, el diodo y el generador en 50 mVpp de
una señal; sinusoidal y una frecuencia de 100 MHz, con resistencia de carga de RL=500W, que representa a parámetros concentrados el  receptor biológico, lo que se muestra en la figura 9.
.
Figura 9. Modelo del Receptor Biológico.

La figura 10  muestra la señal obtenida en el osciloscopio a la salida del modelo del receptor biológico.

Figura 10.  Señal obtenida en el osciloscopio a la salida del modelo del receptor biológico.

El modelo presentado cumple los parámetros que se necesitan para que todas las células del cuerpo resuenen en su correspondiente frecuencia, ya que al hacer un barrido por el eje de las abscisas (frecuencias), se obtiene respuesta a partir de 14.59 MHz y se deja de obtener resultado en 473.9 MHz. En otras palabras, el circuito deja pasar cualquier frecuencia desde 14.59 MHz hasta 473.9 MHz. Para una frecuencia central de 100 MHz, se obtiene una tensión de 0.8 V, y para el 70% de la señal, o sea, en -3 dB, la tensión es de 0.567 V.
Para las frecuencias de corte f1 y f2, suponiendo un valor de Q = 5, correspondiente a un circuito de mucha selectividad, los valores que se obtienen son:

  f1 = 90 MHz       f2 = 110 MHz
La señal que muestra el osciloscopio es una sinusoide rectificada de media onda, o sea, para valores superiores a 200 mV, el diodo deja pasar cualquier señal de alterna que esté dentro de la gama de frecuencias mencionadas.
Según la teoría de los circuitos de banda ancha compensados [16], un circuito RLC tendrá como solución:

Si K = 0, las raíces son imaginarias puras,y consecuentemente es una sinusoide no amortiguada de período T0. Si K =1, las dos raíces son iguales y corresponden al caso de amortiguamiento crítico. Si K>1, no existen oscilaciones en la salida y se dice que la respuesta es sobreamortiguada. Para K<1, la salida será una sinusoide cuya amplitud disminuye con el tiempo, lo que implica que es subamortiguada. El factor de amortiguamiento es inversamente al factor de calidad Q del circuito. Cuando el circuito está constituido por una combinación en paralelo de R, L y C, entonces:

Del análisis de esta ecuación se obtiene que el circuito RLC  tiene es K»0, por lo que  las raíces son imaginarias puras,   y la respuesta será una sinusoide no amortiguada de período T0  en RL1, y se obtendrá la señal rectificada. El resto del circuito del modelo cualitativo procesará esta onda rectificada para dar como resultado el biopotencial que toma el medidor digital en el modo directo (figura 11) [16].

Figura 11.  Componente de CD en la señal a la salida del modelo cualitativo para diferentes valores de frecuencias.

Se aprecia que la señal obtenida tiene implícita una componente de directa que representa el potencial obtenido del sujeto bajo estudio orientado según los ejes  establecidos (rosa náutica) para la aplicación del método del azimut magnético.

2.5 Variación de la frecuencia de resonancia del tejido.

La compliancia es la variación de la capacidad del tejido. Así mismo, la inertancia es la oposición al cambio brusco del flujo iónico que circula sin cesar por todo el cuerpo que está formado por fibras, grasas, etc. Cada una de estas células deben responder de modo diferente a cada frecuencia de estímulo, y la respuesta de cada tipo de tejido será de acuerdo a su morfología.
A partir de lo anterior dicho, en la simulación del receptor biológico considerando diferentes valores de compliancia, y en el intervalo de frecuencias de resonancia  de las células entre 27 y 250 MHz, se obtuvieron los diagramas de Amplitud (dB) vs. Frecuencia ( MHz ) que se muestran en la figura 12.

Figura 12.  Diagramas de Amplitud vs Frecuencia para diferentes tejidos.


Se observa de la figura 12 que para valores de compliancia de 1, 15, 25 y 50 nF, las frecuencias de resonancia correspondientes son 158, 41.7, 31.7, y 22 MHz respectivamente.
Por tanto, la frecuencia de resonancia varía inversamente proporcional a la compliancia del tejido, o sea, a menor valor de compliancia la frecuencia de resonancia aumenta, y este parámetro dependerá del tipo de célula por unidad de volumen.

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