Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE
BIOENERGIA

Ing. Pablo Sierra Figueredo, 1999.
sierra@iga.cu

 
El concepto de Bioenergía, si bien es reciente, ya siglos o quizás milenios atrás se intuía y se hablaba de este, como de un cierto fluido, aura, o magnetismo animal (según Mesmer), otros, posteriormente, lo llamaron “fuerza ódica” o bien “orgona”, sin olvidar el “prana” (en la India) o el Chi (en China).
En casi todos los casos venía asociado a concepciones esotéricas u ocultistas de carácter místico.
Podemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Porqué, en diferentes culturas, separadas en el espacio y el tiempo, surgían estas mismas o semejantes ideas en la mente de los hombres? ¿Se debía a la imaginación, la intuición o al puro razonamiento?

 
Estas preguntas nos conducen, necesariamente, al análisis de problemas que, bien concluyen en la especulación (en su mejor sentido), o en “hipótesis de trabajo”, que nos permitan continuar la búsqueda de leyes o modelos, que al menos en parte, expliquen los resultados empíricos, espontáneos o de carácter experimental, que aunque en ocasiones son anecdóticos, en otros son el producto de rigurosa metodología científica. Tanto en uno como en el otro caso, debemos adoptar una posición científica de tipo centrista y de mente abierta para“...no tirar por la ventana a la verdad junto con los errores”, como bien expresara el insigne pensador y poeta hindú R. Tagore.

 
Consideramos que no debemos hablar genéricamente de “Bioenergía” o “Biocampo” sin al menos referirnos brevemente a algunos de los campos físicos, reconocidos por la ciencia, que están asociados a todo objeto, incluyendo a los vivientes, y que de alguna manera están vinculados con la manifestación bioenergética.

 
1-Campo Térmico: Todo cuerpo, a no ser que esté a 0º absoluto (lo cual no se ha logrado aún en el laboratorio), tiene asociada una temperatura; a su alrededor hay un campo térmico, que “informa” acerca del estado térmico del mismo; esto no es más que la emisión electromagnética de energía en la banda del infrarrojo(IR). Técnicamente, existen instrumentos que son capaces, a distancia, en plena obscuridad, observar cualquier objeto, incluso aquellos que se encuentran en el cosmos fuera de nuestra galaxia. De tal manera, se pueden obtener imágenes de la silueta térmica del objeto. El hecho de que pueda ser observado un cuerpo y otros más “fríos” no, depende exclusivamente de la sensibilidad del instrumento, o sea, radica en un problema tecnológico. Según los biólogos, existen animales que tienen la posibilidad natural de “ver” en el infrarrojo.

 
Nosotros, los humanos, en el actual estadio de nuestra prolongada evolución, no estamos dotados para poder “percibir” en este diapasón, ¡quizás porque perdimos tal aptitud o porque aún no la hemos adquirido! Lo más que podemos hacer, al menos conscientemente, es “palpar”, a pequeñas distancias, bien con la palma de las manos o la piel en general, la emisión térmica de los cuerpos, ofreciendo esto una información algo vaga de cuan frío o caliente está el objeto “al alcance de la mano”

 
2- Campo Eléctrico: Todo cuerpo, por insignificante que sea, porta un campo eléctrico que depende, en general, de las propiedades intrínsecas del mismo, así como de las condiciones de humedad del medio circundante. Los objetos vivos tienen campos eléctricos asociados, con una configuración muy específica y con información actualizada acerca del estado de los mismos, por elementales que sean. Los embriones de todos los animales tienen asociado un campo eléctrico con una estructura determinada Hay peces y otros animales que emplean, para su supervivencia, especializados sensores de campo eléctrico para localizar las presas, a sus semejantes o a sus enemigos naturales.

 
3- Campo Electrostático: Es la manifestación estática de la electricidad, la cual se manifiesta esencialmente alrededor de cuerpos no conductores (dieléctricos). Con este campo físico, a pesar de conocerse sus efectos desde la antigüedad, pienso que ha sido poco estudiado. Académicamente sólo se menciona como una curiosidad, se ejemplifica con el fenómeno del peine y el pelo, la bolita de ámbar, el electroscopio o en el mejor de los casos, el funcionamiento del Generador de Van der Graaff , el cual se encuentra en casi todos los laboratorios de Física. En este campo, se manifiestan dos polaridades diferentes, la positiva y la negativa, lo cual significa que el objeto en cuestión posee un exceso o un déficit de electrones libres, respectivamente.
4- Campo Magnético: Lo encontramos rodeando a aquellos cuerpos “magnéticos”. Se descubrió desde la remota antigüedad, cuando se descubrió el mineral que poseía esas características: la magnetita. Posteriormente, H.C.Oersted (1777-1851), durante sus investigaciones, descubrió el estrecho vínculo del magnetismo con la corriente eléctrica, la cual al circular por un conductor, genera a su alrededor, un campo magnético capaz de actuar sobre una aguja imantada. De esta forma dio inicio el estudio del “electromagnetismo”.

 

En la Naturaleza el magnetismo se manifiesta, bien de forma estática (magnetismo intrínseco) o debido a la circulación de corrientes eléctricas- Todo campo eléctrico variable genera un campo magnético variable, y viceversa. Nuestro planeta Tierra, por ejemplo, constituye un gigantesco imán cuasipermanente de carácter intrínseco, pero además, debido a la circulación de enormes corrientes eléctricas en la ionosfera, son generados intensos campos magnéticos variables, todo lo cual está estrechamente vinculado a los procesos que ocurren en el Sol (Actividad Solar). Los materiales naturales y los creados por el hombre, en cuanto a magnetismo se refiere, se dividen en tres grandes grupos: ferromagnéticos, paramagnéticos y diamagnéticos.
 

Ahora bien, a nivel de los organismos vivos, encontramos también la presencia de muy débiles campos magnéticos asociados a la actividad vital en las células, los tejidos y los órganos. Tales campos, en algunos casos, han sido medidos y reportados por la literatura científica. De igual modo, ha sido demostrado, con igual carácter, la alta sensibilidad de los objetos biológicos a la presencia y variación de campos magnéticos.

 
5-Campo Acústico: Los cuerpos vivos poseen, en particular, un campo fónico asociado, el cual responde a su propia actividad vital. Un equipo con sensores muy sensibles es capaz de captar los ruidos internos de la respiración, el flujo sanguíneo, gases, el crujir de las articulaciones y ¡hasta los pensamientos! que se traducen inconscientemente en sutiles alteraciones de la respiración y de “imperceptibles” vibraciones de las cuerdas bucales. Los músculos, al moverse, generan ráfagas de sonidos características, las cuales pueden ser “escuchadas” con el auxilio de delicados instrumentos. Una flor que se abre o una hoja al crecer, producen ligeros sonidos que nuestros oídos no son capaces de captar (al menos de forma consciente).

 
Muchos autores refieren y prueban que la percepción subliminal del humano es capaz de captar muchas de estas sutiles señales acústicas, cuyos niveles de intensidad están muy por debajo de los umbrales naturales de nuestros sentidos.

 
Debemos razonar que la Naturaleza es sabia. Fuimos dotados de un sentido del oído capaz de captar sólo los sonidos necesarios para nuestra subsistencia. Todos aquellos que solamente constituirían ruidos y que se encontraban por debajo de ciertos niveles, no necesitábamos tenerlos siempre presentes. Viviríamos constantemente en un mundo intolerable de interferencias acústicas.

 
6- Campo Electro-Iónico: También conocido, sobre todo por los rusos, como Campo Bioplasmático. Constituye un tipo de “atmósfera” de iones y electrones libres de baja energía (plasma frío) que, en general, rodean a todo cuerpo. Su espesor, densidad y composición dependen también de propiedades endógenas del objeto, así como del estado del medio ambiente (temperatura, humedad y otros parámetros físicos). Este campo, al parecer también está relacionado con la secreción de microcristales a través de nuestros poros, lo cual, como cualquier otra secreción de nuestro organismo, contiene información acerca del metabolismo y el funcionamiento en general de los sistemas que componen nuestro cuerpo.

 
Ahora bien, la Naturaleza no entiende de clasificaciones ni de conceptos separados. Todos estos (y seguramente otros) campos coexisten armónicamente, se integran y complementan, y en lo vivo quizás ocurre un importante intercambio de información con el medio a través de estos y, a mi parecer, quizás todos estos campos, en armonía con el organismo y aún con otros campos más sutiles, constituya esto a lo cual llamamos “Campo Bioenergético”, Bioenergía o Biocampo, el cual, de forma integrada y dinámica, soporta una importante información acerca del estado funcional del organismo vivo y sus partes constituyentes.

 
Este, creo que es el modo menos especulativo de enfocar el problema y que puede explicar algunos de los aspectos de los fenómenos de tipo bioenergéticos.

 
Ahora bien, hay dos cuestiones que deseo abordar: ¿Hasta dónde se extiende en el espacio, la acción de este campo? ¿Es newtoniano?, y la otra, ¿Cómo captar, medir e identificar este campo?.

 
No son interrogantes fáciles de satisfacer, como no lo era hace dos siglos, el problema de la electricidad y el magnetismo. Pero bien, veamos que se puede especular, teniendo en cuenta el grado actual de conocimientos.

 
Para la primera interrogante, por una parte, podemos referirnos a las afirmaciones del Dr. B.M.Vladimirski acerca de la Medición de diferentes campos magnéticos de superbaja frecuencia de algunos órganos del cuerpo humano, a la distancia de 5 cm. de su superficie, por parte de diferentes autores (Reiter y Simmerman, 1978; Williamson, Kautman, 1981; Vvedenski, Uzhoguin, 1986). Este autor presenta una tabla con los valores medidos experimentalmente y reportados por diferentes investigadores.

 
La medición de los campos eléctricos débiles se enfrenta a dificultades mayores que las del campo magnético, por razones metodológicas, según el autor, el que además se refiere a la posibilidad de realizar técnicamente electroencefalogramas a distancia de varios centímetros de la piel, sin tocar esta con los electrodos.

 
De modo que, tecnológicamente es posible medir, al menos algunos parámetros del biocampo a distancias de varios centímetros, lo cual sólo quiere decir que con la sensibilidad actual de los instrumentos, se logra detectar tales campos a la distancia referida, lo que obviamente no es aún definitivo.

 
Queremos referirnos muy brevemente a un experimento muy novedoso, presentado por primera vez por el Dr. Buryl Payne en la revista J. of Acupuncture, y repetido posteriormente por muchos autores en todo el planeta (incluyendo el autor del presente material). Payne ideó y patentó un interesante y sencillo instrumento que permite medir, con cierta cuantificación, el Biocampo, así como su interacción con el medio electromagnético presente en el lugar de la medición. Este instrumento consiste de una estructura tipo piramidal (según el propio autor, escogió tal estructura, pero no porque tenga nada que ver con la energía piramidal), construida con varillas de cualquier material, aunque puede realizarse con otra geometría, en cuyas aristas se sitúan una serie simétrica de imanes toroidales, los cuales, al parecer, acentúan el efecto, pero no son imprescindibles. El instrumento se suspende del techo con un hilo y a modo de galvanómetro, se le sitúa un pequeño espejo que reflejará un fino has de luz que se proyecta sobre el mismo, de modo tal que al más mínimo giro del instrumento, el reflejo del haz de luz se desplazará en una pantalla o en la propia pared a cierta distancia sobre una escala graduada. Actualmente este experimento se puede simplificar sustituyendo el sistema óptico por un simple diodo laser de los que ofertan en el mercado.

 
Una vez en reposo el instrumento, se sitúa el sujeto debajo de este, sentado o de pie. Pasados unos instantes veremos cómo el indicador comienza a desplazarse, y lo hará hasta un ángulo determinado (diferente para cada sujeto) y en una de las dos direcciones posibles, regresando y por fin quedando estable en una posición fija. Esta posición fija y el ángulo en que giró, la tomamos como la medición específica de ese sujeto en ese momento.

 
Otra medición, bien a otro sujeto o al mismo, pero en otro momento, puede arrojar otro valor. Payne además logró demostrar que las mediciones de su “Metro de Biocampo” se ven perturbadas cuando hay presente una tormenta geomagnética o cuando ocurren destellos solares. Para más detalles acerca de este interesante descubrimiento, ofrecemos al final la bibliografía correspondiente.

 
En cuanto a las vibraciones acústicas, no tenemos referencia de la distancia a la cual se han medido los “sonidos del cuerpo”, pero si es cierto que con micrófonos supersensibles y direccionales, es posible hacer tales mediciones a ciertas distancias, dependiendo esto de las características del foco emisor, ruido de fondo, etc.
Ahora bien, en todos los casos de medición de señales, hay un parámetro de suma importancia a tener en cuenta, este es el ruido de fondo mencionado más arriba, el cual muchas veces enmascara la información de las señales cuando su intensidad es del mismo orden del ruido, lo que define per se la sensibilidad de todo instrumento de medición, incluyendo nuestros sentidos.

 
Los Campos hasta aquí vistos son, efectivamente, newtonianos; las leyes que los gobiernan son bien conocidas y ya no constituyen un problema novedoso para la ciencia.

 
No tengo referencia, sin embargo, de ningún instrumento que logre detectar de modo integral el Campo Biológico como lo hemos definido. Esto es, un equipo que detecte, identifique y obtenga información cuantitativa al acercar un sensor al cuerpo de una persona, no existe, salvo el mencionado equipo ideado por el Dr. Payne, el cual, a pesar de ser muy novedoso, sólo permite hacer un tipo de medición muy particular introduciendo la cabeza del sujeto bajo experimentación en el instrumento. Y por lo demás, desconocemos qué mide realmente.

 
 
Se emplean diferentes instrumentos que sí permiten hacer esto con algunos componentes del Campo Bioenergético, como son los mencionados más arriba, y otros, como la Cámara Kirlian y el detector de la radioemisión de microondas, que mide con gran exactitud la temperatura local en cualquier región del interior del cuerpo (temperatura de radiobrillantez), y posiblemente algunos que detectan la presencia de humanos o animal dentro de un recinto en el cual se propague constantemente un flujo de microondas formando un patrón de interferencias en el que al penetrar un cuerpo, sobre todo si contiene agua, es detectado por el equipo radioreceptor. Pero esto no es lo que pienso yo en que debe consistir un medidor de biocampo

 
La mencionada Cámara Kirlian, mediante la aplicación de un estímulo eléctrico de alto voltaje y alta frecuencia a un bioobjeto, logra obtener una imagen fotográfica o de vídeo del halo luminoso que se produce alrededor del mismo al ser excitado. Dicho halo, al parecer, se produce por el Efecto Corona, en cualquier tipo de objeto, sólo que en los vivos este halo se modifica constantemente producto de la actividad vital. Precisamente, la importancia de la fotografía Kirlian de objetos biológicos, radica en que mediante ella, es posible obtener información indirecta acerca del estado de estos, que en el caso humano (y también de otros animales y plantas) se traduce en la posibilidad de realizar diagnósticos clínicos de los sujetos bajo estudio. Desde luego, que tal proceder viene aparejado con el concepto de la proyección holográfica de nuestro organismo en diferentes partes del mismo, por ejemplo, la mano, de la cual se obtiene su fotografía Kirlian y con ella se puede realizar un diagnóstico del resto del cuerpo (Efecto Kirlian), según reportan diferentes autores, incluyendo su descubridor Simeón Kirlian.
Ahora bien, todo lo anterior es lo que la Ciencia ya ha aprobado como cierto y verificado al menos en parte, pero al parecer, eso no es todo, la indagación de la naturaleza de la Bioenergía sólo ha comenzado, pues existe una larga experiencia empírica que espera aún por una fundamentación, y no por eso va a dejar de ser abordada por aquellas personas que de una u otra manera sienten la necesidad de hacerlo y que se percatan de la gran utilidad teórica y práctica que ello encierra.

 
Dada la importancia que representa para el estudio del tema tratado, tengo necesariamente que referirme brevemente a la Técnica o Arte de la Radiestesia, ya aceptada en muchos países como método de pesquizaje en numerosas disciplinas científicas y técnicas, entre ellas, la geología, la arqueología, la hidráulica y la medicina, entre otras muchas.

 
La Radiestesia se define como la sensibilidad que poseen las personas (y al parecer también los animales) para detectar, directamente o con el auxilio de indicadores (péndulos y varillas), las radiaciones de la Naturaleza; entendiéndose por tales radiaciones todas aquellas que hemos definido anteriormente así como otras más sutiles que aún escapan a las posibilidades de la técnica. Se ha demostrado que la referida sensibilidad está presente en todas las personas, sólo que ésta es diferente para cada una, pudiéndonos encontrar con sujetos altamente sensibles, capaces de trabajar a “mano limpia”, y otras que, solamente con mucho esfuerzo, son capaces de obtener algunos resultados positivos.

 
Ha quedado demostrado que el éxito en el trabajo radiestésico depende mucho de diversos factores endógenos y exógenos, esto es, por ejemplo, el estado de ánimo del radiestesista, así como cualquier estado patológico, los cuales influyen poderosamente en los resultados. De igual manera, el estado del tiempo meteorológico y otras variables del medio ambiente, sobre todo las electromagnéticas, influyen sensiblemente. Un buen radiestesista, lo primero que hace antes de ponerse a trabajar es “indagar”si es positivo o no comenzar a hacerlo en ese momento y lugar (…aquí ahora…).

 
La Radiestesia viene a confirmar dos aspectos muy importantes de la Naturaleza Biológica en su estadío actual de evolución: demuestra, por una parte, que todo en la Naturaleza emite información (en forma de señales electromagnéticas o de otro tipo) específica de su presencia y de su estado, y por otra, que todo bioobjeto, y en particular el hombre, es altamente sensible a un amplio espectro de señales, tanto electromagnéticas (sobre todo a aquellas de superbaja frecuencia) como de otro tipo, no importa cuan débiles estas sean.

 
No nos extendemos más en hablar acerca de la Radiestesia y sus aplicaciones porque nos apartaríamos demasiado del tema; sólo queríamos introducir el concepto para poder continuar con nuestros razonamientos acerca de la Bioenergía.

 
En Cuba, desde hace ya algunos años y de forma independiente, algunos técnicos y profesionales, médicos y paramédicos, vienen usando estas técnicas para el diagnóstico clínico y otras aplicaciones médicas. Algunos trabajos se han presentado en eventos científicos, con mayor o menor éxito, pero algo se ha adelantado, sobre todo en la comprensión, cada vez más generalizada de la utilidad práctica de estos conocimientos. Algunos especialistas en Radiestesia y técnicas afines han impartido cursos, seminarios y conferencias a personal de la salud acerca de las posibles aplicaciones de la Radiestesia en la Medicina.

 

Esta técnica, usando varillas, péndulos y hasta a “mano limpia” permite efectuar, bajo ciertas condiciones y con determinadas metodologías, un diagnóstico, tanto integral como diferencial del cuerpo humano, lo cual permite al médico entrenado obtener de manera breve y sencilla, una valiosa información preliminar sobre el paciente.
 

Si bien el acto radiestésico es independiente del razonamiento del radiestesista, también es cierto que el bagaje de conocimientos del mismo, apoya substancialmente (a posteriori) las conclusiones a que arriba este al interpretar las respuestas obtenidas de forma subconsciente (o supraconsciente).

 
 
La medición radiestésica del campo bioenergético, como el propio autor lo ha comprobado, arroja una estructura volumétrica de forma ovular, sin embargo, determinadas personas que fueron medidas, presentaban tal estructura con pronunciadas deformaciones, e incluso tuvimos la oportunidad de medir a un sujeto (con dos métodos diferentes y a ciegas) cuyo campo no pudo ser detectado, lo cual nos resultó paradójico. En nuestras mediciones, la distancia media a que se extendía el efecto de este biocampo estaba entre los 0,6 y los 2,5 metros y sólo en casos excepcionales encontramos dimensiones mayores que esta.

 
 
Los importantes trabajos Biofísicos del Dr. Chandra Bose, de John Pirrrakos, Harold S. Burr y otros muchos, en cuanto a temas de Bioenergía, nos permiten plantear que la esencia de la Radiestesia consiste en la detección (de forma sub o supraconsciente), por parte de la sensible y entrenada naturaleza del radiestesista, de la información que porta el campo energético que rodea a todo tejido, órgano, célula, glándula y al organismo integralmente, y, a través de un mecanismo de comunicación subconsciente--consciente y posteriormente psico-motor, la respuesta, en forma de “si - no”, materializada mediante convención mental, los músculos de la mano realizan sutiles movimientos que se traducen en oscilaciones del péndulo o la varilla, que no son más que indicadores-amplificadores de dichos movimientos musculares inconscientes. Obviamente, esta respuesta también es posible detectarla midiendo con un instrumento electrónico las variaciones del biopotencial entre dos puntos de las manos o brazos.

 
Rechazamos, por la ausencia total de fundamento, la hipótesis de algunos autores que afirman que el péndulo o las varillas se mueven debido a fuerzas electromagnéticas generadas por los objetos de medición que actúan sobre los mismos.

 
Para concluir esta breve exposición acerca de los campos bioenergéticos, queremos solamente llamar la atención sobre el aspecto filosófico del problema. Ahora, finalizando este siglo y el milenio, el desarrollo de la humanidad, tanto material como espiritualmente, ha recibido, a mi parecer, un impulso insólito; están ocurriendo grandes cambios de los cuales no nos percatamos en toda su magnitud, puesto que la forma de pensar también está sufriendo grandes cambios, todos somos cada vez, más Holísticos. Los paradigmas se suceden ahora con gran rapidez, la Informática ha venido a imprimir un sabor diferente a estos grandes cambios, ha impuesto sus reglas que todos las aceptamos gustosos pues nos permiten adquirir información no sólo muy rápidamente, sino ya elaborada y adornada, lo cual sin dudas también tiene su lado negativo pues en general hace que pensemos y nos esforcemos menos.

 
Los nuevos conocimientos acerca del micro, Macro, megamundo hacen cambiar rápidamente la forma de pensar de las personas; las concepciones del Mundo, tan divergentes antaño entre religiosos y ateos van convergiendo. Los puntos de contacto son cada vez más numerosos, y es precisamente el mundo de la Bioenergía, aquel en el que se conciliarán definitivamente las grandes concepciones de la humanidad y ya no se hablará de materialista o idealista, religioso o ateo, porque ambas palabras perderán su sentido per se.

 
 
BIBLIOGRAFIA
1- -------Energy Fields in Medicine. A study of Device Technology Based on Acupuncture Meridians and Chi Energy. The John E. Fetzer Foundation. 9292 West KL Avenue, Kalamazoo, Mich. 49009-1989.

 
2- Reiter R. A review of neuroendocrine and neurochemical changes associated with static and extremely low frecuency electromagnetic field exposure. Integrative Physiological and Behavioral Science. Vol 28, No. l, pp. 576-75, 1993.

 
3- Semm P.; Schneider T.; Volrath L. Effect of earth-strenght magnetic field on electrical activity of pineal cells.Nature. 1980, 288. Nº. 5791, pp.607-608.

 
4- Temuriants N.A.; Vladimirski B.M.; Tizhkin O.G. Señales electromagnéticas de superbaja frecuencia en el mundo biológico. (en ruso)Edit. Nauka Dumka. Kiev, 1992.

 
5- Harvalik Z.V. A biophisical magnetometer-gradiometer. Virginia J.Sc. 1970.-21, Nº.2.-pp.59-62.

 
6- Luzy A. Radiestesia Moderna. Teoría y Práctica. Edit. Mundi Prensa. Madrid, 1976.

7- Payne B. Ph.D. A New Device Which Detects and Measures An Energy Field Around the Human Body.J. of Acupuncture Vol 11. No.4, Oct-Nov. 1983. Center Hill Road, Plym. Massach. 02360.



Volver a Radiestesistas del Mundo