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La Radiestesia es objeto de múltiples discusiones, críticas y disputas, es que ella presenta grandes dificultades.
En opinión del Prof. Raúl de la Rosa, de Valencia, España, es sencillamente "un fenómeno psíquico producto de la capacidad natural del ser humano de obtener información a través de su inconsciente de forma voluntaria y consciente."
Innumerables causas pueden intervenir que son susceptibles de falsear las indicaciones de las respuestas de los instrumentos usados por los radiestesistas, y sobre todo su interpretación, para que las reacciones orgánicas, que el cerebro registra y traduce en impulsos que el órgano muscular interpreta y reacciona haciendo amplificar sus señales por medio de los útiles con que se está trabajando. Entre las principales se pueden citar
1) La autosugestión
2) La comunicación del pensamiento
3) Los "síncopes" radiestésicos
4) El desequilibrio momentáneo del estado psíquico del radiestesista
5) Los "parásitos"
Es correcto manifestar que la autosugestión es una de las grandes dificultades con que choca el radiestesista y uno de sus enemigos más peligrosos.
Para evitarla es esencial guardarse de cualquier idea preconcebida. Es suficiente, con tal poca cosa, detener un reflejo natural que no ignoramos que es, dentro del ser humano, una parte inmensa del subconsciente.
Si nuestra disposición ante una pregunta es: "Yo sé todo sobre lo que voy a preguntar ahora, consecuentemente, mi péndulo va a efectuar tal o cual movimiento". Si el radiestesista se encuentra con ésta situación personal debe suspender toda actividad radiestésica, hasta superar este tipo de idea fija. Luego debe repetir multitud de veces sus experiencias, cuando se den las mejores condiciones posibles, para evitar la autosugestión.
Debe pensar en otras cosas que no sean su investigación radiestésica, para dejar que los reflejos se produzcan libremente. Si no consigue esta situación debe evitar investigar el tema que precondiciona.
Otro escollo peligroso es la telepatía o comunicación del pensamiento con las personas presentes. El radiestesista experto es, por definición, un ser donde la sensibilidad es muy intensa y corre el riesgo de ser influenciado por el pensamiento de los demás. Sobre todo si quienes le rodean desean fervientemente el fracaso del operador radiestésico, esto lo percibe y le molesta sobremanera en su prospección.
El denominado "síncope" radiestésico es la interrupción, durante un tiempo, de los reflejos radiestésicos, de manera que, la sensibilidad necesaria para la investigación se ve neutralizada. Puede deberse a causas de fatiga, por exceso de persistir en una investigación, durante lapsos prolongados, psíquica o física o, también, a la absorción de medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso, que pueden transformar al radiestesista en inepto durante un lapso más o menos extendido en el tiempo y que varía hasta la eliminación de la droga por el organismo.
El radiestesista no tiene manera de librase del efecto de tales medicamentos, sólo su eliminación natural lo puede hacer.
Por lo tanto no puede efectuar investigaciones serias hasta superar esos estados. Es notorio el tipo de vida sana que debe llevar un profesional en Radiestesia, para estar casi siempre equilibrado. Especialmente en su estado psíquico.
El eminente investigador valenciano Raúl de la Rosa lo explica de manera similar: "Es innecesario advertir que cuando los problemas absorben nuestra atención hasta el punto de impedir la concentración necesaria o nos encontramos en condiciones físicas inadecuadas (como después de una copiosa comida, de haber ingerido alcohol u otros estimulantes o en estados patológicos) las posibilidades de éxito se reducen al mínimo.
Y finalmente, en esta breve enumeración, debemos ocuparnos del escollo que significan la existencia de los denominados "parásitos" en esta disciplina.
Se comprende que si, al investigar un cuerpo determinado, es molesta la presencia de otros cuerpos, lo mismo se produce por una simple imagen radiestésica de dichos cuerpos.
Como en el caso de los rayos luminosos las influencias propias y específicas de cada cuerpo, producen imágenes por "reflexión" y "refracción".
Así la acción del magnetismo terrestre determina,a veces, alrededor del centro de un pozo, a una distancia igual a la profundidad de ese pozo y en la dirección de cada uno de los cuatro puntos cardinales, la formación de cuatro imágenes radiestésicas de ese pozo, perceptibles por el péndulo.
Pero si ve que hay numerosas dificultades a vencer para efectuar una buena operación radiestésica. El radiestesista debe operar solo, para suprimir todas las influencias de personas extrañas.
En ocasiones las dificultades que debe eludir el radiestesista son muy complicadas y delicadas. En tales casos puede ser conveniente hacer el trabajo junto a un colega, a fin de poder controlar los resultados obtenidos, sobre todo cuando se trata de ubicar fuentes de agua o yacimientos minerales, antes de emprender los trabajos necesarios. La colaboración entre un Geólogo y un Radiestesista suplantan la utilización de más de uno de estos investigadores.
Agregaremos que la contaminación ambiental y electromagnética, han agregado factores irritativos para los investigadores. Excepto para el tema de los remedios que actúan sobre el sistema nervioso, los otros puntos tienen soluciones prácticas. No es objeto de esta nota enumerarlas, porque nuestro objetivo es alertar al novel aficionado para que no tome con liviandad la práctica radiestésica y no eche la culpa de sus fracasos a la inutilidad de la misma. Los milenios transcurridos desde los primeros indicios del uso de esta disciplina, de no ser efectiva, hubieran condenado a la radiestesia a su desaparición absoluta y solo tendría lugar en el museo de los recuerdos.
Hoy en día, 1998, se han hallado las bases ciertas, indudables y probadas de cómo funciona el cuerpo humano como sensor biológico, las investigaciones internacionales (Cuba, Rusia, Rep. Checa, Canadá, USA, Alemania, Austria, España, Argentina e Italia, son los más importantes) que informaremos a la brevedad, nos traen esta información que sin duda hará dar un salto cognoscitivo a esta disciplina y terminará con las objeciones fútiles para negarla.
Prof. Juan Carlos Russo (1)
(1) Ampliación y actualización del trabajo del Prof. S.Breton, de Francia.
NOTA: Las citas del Prof. De la Rosa son de su libro "Geobiología, Medicina del Habitat" Colección Terapion 1993, Valencia España ISBN 84-88903-00-6