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CUIDADO CON LA POLUCION:
Los estudios realizados por la Cornell University
en relación a las enfermedades y la polución ambiental han
hecho disparar la alarma. En estos momentos, casi un 40 por ciento de las
muertes producidas en el mundo pueden ser asignadas a factores medioambientales,
en particular a contaminantes orgánicos y químicos. El hecho
de que, cada vez más, nos veamos viviendo en ecosistemas urbanos
sobredimensionados favorece la reaparición de viejas enfermedades
y el desarrollo de otras nuevas. El panorama empeora debido a la nutrición
incorrecta y al incremento salvaje de contaminantes en el agua, el aire
y el suelo. De hecho, el estudio dice que el cambio climático no
hará sino favorecer las enfermedades, debido a un aumento del calor,
del uso de pesticidas en los cultivos, etc. Los números cantan:
cada año, cuatro o cinco mil millones de personas sufren los efectos
de la polución del aire (el ritmo de crecimiento del parque de automóviles
es 3 veces superior al de nacimientos); ciertas enfermedades que proliferan
en aguas sucias o embalsadas están aumentando grandemente (en Egipto,
del 3 al 77 por ciento); de los 80.000 pesticidas y otros productos químicos
en uso, un 10 por ciento son reconocidos como carcinógenos; el humo
de los hogares que queman basura o madera de mala calidad mata a 4 millones
de niños cada año; la falta de higiene produce 2.000 millones
de infecciones diarreicas y 4 millones de muertos, la mayoría niños
y jóvenes del tercer mundo; la fiebre Dengue infecta entre 30 y
60 millones de personas al año (el mosquito que la propaga prospera
en los neumáticos usados y en la basura que almacena agua en las
grandes urbes); en China, sólo el 1 por ciento de unas 500 ciudades
tiene el aire limpio (las enfermedades respiratorias son la principal causa
de muerte en este país); a pesar de la eliminación paulatina
del plomo en las gasolinas, otras fuentes de este metal envían 2.000
millones de kilogramos a la atmósfera sólo en los Estados
Unidos, haciendo que 1,7 millones de niños acumulen cantidades inaceptables
de plomo en la sangre. |