Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

La Nacion 4-10-2000

Descubrieron el cadáver de una profesora
tres años después de su muerte

Creyó que su crimen era perfecto



Arrestaron a un ex agente de inteligencia del Ejército
por matar a su mujer, que
desapareció en 1997

El descampado de Ezeiza, cerca del Centro Atómico, casi no se advierte desde
el Camino Real. Pero a 20 metros del asfalto está el lugar donde aparecieron los
supuestos restos de Lucía Brianski, una profesora de música de Temperley que
desapareció hace tres años.

Desde ayer, su concubino, Alfredo Gassolo, un ex agente de inteligencia del Ejército cincuentón que actuó durante el proceso militar, está detenido acusado de asesinar a la pianista, haber disuelto su cuerpo en cal y ácido muriático, para luego trozarlo, quemarlo, esconderlo en una losa de concreto y provocar un incendio forestal que impidera identificar genéticamente los restos, según dijeron a La Nacion fuentes judiciales.

El lugar del hallazgo fue descubierto tres años después del crimen gracias a un rabdomante que, con la ayuda de dos varillas metálicas, precisó el sitio donde estaban los restos.

El asesinato conjuga la traición de una amiga rusa de la pianista y los ritos africanistas
practicados sobre el cuerpo y en casa del acusado.

"Gassolo es un experto en el arte de matar", dijo una fuente judicial. Eximio tirador y especialista en artes marciales, entrenó comandos en la Argentina y en el extranjero. También, según la Justicia, habría planeado y ejecutado el crimen casi perfecto. Al menos hasta ayer, cuando fue detenido.

El grupo Halcón de la policía bonaerense irrumpió en su casa de Temperley y lo encontró
durmiendo en el piso, rodeado de dos pistolas calibre 9 milímetros y dos Glock. En la vivienda
había una docena de armas escondidas, debajo de la mesa y en el baño. Hasta se encontró un
revólver calibre 38 debajo de la tapa del piano, el que tocaba su mujer.

La desaparición sospechosa

Lucía Brianski, de 47 años, fue vista con vida por última vez el 1º de enero de 1997. Llegó a su casa de Cangallo al 1100, de Temperley, a las 23.30. Al día siguiente la profesora debía recibir a alumnos de piano. Pero a medida que llegaban, su suegra los despedía con distintas razones.

Esto hizo sospechar a sus amigas del Conservatorio de Banfield, que presentaron una denuncia. Su concubino, ahora detenido, presentó un hábeas corpus. Pero pronto se convirtió en el primer sospechoso. Lo investigó el juez MarceloSoukop, de Lomas de Zamora.

Los primeros pasos de Gassolo no tardaron en despertar suspicacias: seis días después de la
desaparición se fue a vivir con una pianista rusa, a quien Lucía Brianski había acogido en junio de 1996 como su amiga y traductora. Lucía le había prestado a Natalia Shopovonova el piano para que diera clases en su casa y ganara dinero hasta que lograra emplearla en el conservatorio.

La pianista rusa

Natalia y Gassolo, según testimonios, habrían tenido una relación paralela desde diciembre de
1996.
Un día después de la desaparición, el 3 de enero de 1997, se realizó una extracción de 500 pesos con la tarjeta de Brianski de un cajero automático. La operación fue filmada por una cámara de seguridad que registró un Ford Fairlane, como el de un amigo de Gassolo, del que bajó una persona parecida al ex agente de inteligencia. Gassolo lo negó.

Otros indicios lo apuntaban: en su casa se encontraron zapatos con tierra y cal. La tierra es
similar a la de Ezeiza, donde se hallaron los restos. En los fondos había signos de rituales
africanistas, como velas y huesos de animales sacrificados.

Ocho días después de la desaparición de Brianski, Gassolo compró un Ford Falcon. Cuando se lo peritó se descubrió un cabello, que los estudios genéticos revelaron que pertenecía a su esposa. ¿Cómo fue posible, si el auto fue adquirido con posterioridad a la supuesta huida?

Las escuchas telefónicas y los cruces de llamadas, además de probar la casi cotidiana consulta
de Gassolo con una mai (sacerdotisa) umbanda, llevaron a los investigadores hasta los terrenos
en un predio de la Fuerza Aérea, en Ezeiza, donde podían estar los restos de Brianski.

Con la ayuda de un rabdomante, hace 15 días, los policías de la Delegación de Investigaciones de Lomas de Zamora precisaron el lugar. El especialista en radiestesia guió a los Bomberos
Voluntarios de Ezeiza. Realizaron un pozo de 1,5 metro de profundidad, 5 de largo por 3 de
ancho. Hallaron cal y las capas de arcilla y humus mezcladas, como si hubieran sido removidas.
A pocos metros encontraron algo que les dio escozor: una excavación, como un horno, con
carbón vegetal y huesos de unos 5 centímetros.

Huesos de mujer

Los expertos de la Policía Científica dijeron que eran extremidades inferiores de una mujer. A unos 800 metros se encontró una losa de cemento y arena de 1,50 metro de diámetro, donde los peritos detectaron, con una lupa, muestras orgánicas. Se estudia si son restos humanos,
animales o vegetales. En los alrededores había palas, bolsas de cal, bidones de ácido muriático, un zapato femenino y una musculosa de mujer.

La clave para dar con Gassolo era la aparición del cuerpo. La identificación de los restos óseos, mediante ADN, es importante, pero el estudio difícilmente dé resultado, porque tres meses después de la desaparición un extraño incendio forestal intencional alcanzó la arboleda donde se hallaron las muestras.

El fuego, que ardió a una temperatura de 700 grados, pudo borrar las células de los huesos, que se degradan a los 100 grados, dijo una fuente judicial.

"Habiéndose encontrado restos, voy a indagar al concubino de la mujer por homicidio", dijo ayer la jueza de transición de Lomas de Zamora Analía Puigdéngolas a La Nación.

El lugar donde se hallaron los restos fue visitado posteriormente para efectuar ritos africanistas:
de ahí la presencia de bebidas alcohólicas y el zapato, como un fetiche que supuestamente
protegería al asesino.

Pero el crimen, aun así, no habría sido perfecto.


Volver a Noticias de Argentina